Pequeño saltamontes
el 5 jun En: Retratos - 4 comentarios
Soy un periodista que huye de las noticias
Y fui a Madrid. Y me robaron el móvil (mi querida blackberry). Y entrevisté a un sir. Y estuve con Carrioncito. Y nos dimos una vuelta. Y vimos esta fachada.

Y Carrión me dijo: "Se nota que lees... yo he pasado por allí muchas veces y nunca me había fijado en el nombre del local. Soy un negado lector... miro sin leer... al contrario que tú... miras leyendo e incluso lees mirando. Por tanto podemos decir que tu serías un leyente mirón y yo un simple mirón".
Y yo le contesté: "Tú nunca seras un simple mirón. Y me das mil vueltas mirando y, lo más importante, viendo".
Y le compré un ágata morada a Manoli. Y en el tren de vuelta conocí a una peluquera enamorada que le decía a su novio: "Nene, te quiero. Eres el hombre de mi vida, nene".
Ella no tenía fatigas del querer.
El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valienteusted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalificausted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombrosusted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un líoentonces
usted muere.
Y Carrioncito estuvo en la maratón de Boston. Y se plantó en Heartbreak Hill, en la milla 21, en el barrio de Newton, en la peor cuesta de todas las cuestas del mundo. Y retrató a los que deambulaban por allí, medio sonámbulos o medio muertos, al estilo Bruce Gilden, pero sin la agresividad de Gilden. Y lo que veo son personas, no atletas. Personas que corren con su vejez a cuestas, sus achaques a cuestas, sus kilómetros a cuestas, sus vidas a cuestas. Y es mucho mejor que ver a atletas profesionales batiendo récords olímpicos. Épica sin alardes. Pura humanidad.








Lo que más me jode es la falta de consideración hacia los demás, la poca vergüenza, el inmenso egoísmo de palmarla con 51 tacos y ahí os quedáis. Vale que ya eras un zombi desde hacía décadas, pero tío, ¡tío! Mis primeros besos, mis primeros cubatas, mis primeras intuiciones de lo que de verdad era la poesía... Y la poesía no eran los libros negros de Visor o las traducciones de Hiperión que me dejaban frío, salvo excepciones, por mucho que me esforzase como aplicado lector, eran el sitio de mi recreo, la chica de ayer, una décima de segundo... Yo tuve quince años, tuve veinte años. Y eras como mi hermano mayor, mamonazo. Y me jode que te mueras, por mí, claro, más que por ti. Aunque bien mirado, ya era irrecuperable lo de tener quince años, veinte años. Pero hoy es más irrecuperable, si cabe. Mucho más.
Caldero para doce en Cabo de Palos. Casa Caty. Solecito. Goran, que se subió al coche porque se olía que nos íbamos, y hubo que bajarlo con una grúa y se quedó en casa con toda la pena (a la vuelta le llevé un tupper de caldero para resarcirle). Alexei apedreando el mar. Manué catando tinto de verano y tarta de chocolate (un pedacito). Cochina bien comía, cochina fría. Dos-seis. El faro. La isla de la Hormiga. El naufragio del Sirio. Grandes esperanzas. No, medianas. Pequeñas. Pequeñas mejor. Pequeñas esperanzas. Brothers and sisters, cuñaos y cuñás. Un par de nietos. Y mi mamá.

Sesión de fotos fraternal para regalarle un retrato a nuestra madre. Después de una docena de intentos, poses fallidas y mi legendaria habilidad para fastidiar la foto por poner cara de palo (lo que me cuesta sonreír delante de una cámara), estamos todos guapísimos, los cuarentones, los treintañeros y la criaja.
Por la izquierda, Víctor, Cris, Rober, Su y Laluz.
Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.