Niña con buitre al fondo
el 18 jul En: Retratos - 48 comentarios
Éramos cuatro los fijos en la tertulia de la bodega de la calle del Carmen, de pie, acodados en la barra, bebiendo tercios a gollete, después de la jornada laboral y si no había ningún marrón nocturno, o si el puñetero módem de 14 k no se atascaba enviando a Murcia las fotos de color para primera (cada una podía tardar más de media hora).
Los fijos: C. G., de la categoría de fotógrafos con Vespa, cuyo más insigne representante es el siciliano Franco Zecchin, el que hizo aquella foto de un ajusticiado por la mafia (el fiambre todavía calentito, tapado con una sábana, el paraguas también medio tapado, siendo velado en plena calle por tres mujeres de luto: su madre, su mujer, su cuñada). Fiuuuuu, a toda pastilla con la Vespa a revelar. ¡Y cuando reveló se dio cuenta de que en uno de los frames tenía el rostro de la viuda reflejado en el charco de sangre! ¡Eso es tener una flor en el culo! Un charco de sangre espeso como engrudo. En blanco y negro. Achocolatado. ¿No es un milagro? ¿Han probado a verse reflejados en un tazón de chocolate? Pues eso, un milagro.
J. M. R. (cómo mola poner las iniciales, como si fuéramos presuntos). De la categoría de fotógrafos cometarros, que tienen una opinión fundamentada sobre todo lo divino y humano, en esencia coincidente y a veces hasta clónica con la de los editorialistas de El País (la Biblia). Su punto de vista sobre la noticia del día (en especial cuando era política) terminaba impregnando las páginas del periódico del día siguiente gracias al lavado de cerebro inmisericorde del redactor que tuviese que escribirla. Una auténtica war of attrition que se desarrollaba en el coche particular, en el taxi de Blas, en los bares donde tapeábamos, en la propia delegación. Todos éramos más o menos de izquierdas, así que hacíamos la vista gorda.
El tercero en discordia era Pacoté. De la categoría de fotógrafos inseguros, en el más puro estilo Cristina García Rodero, esa ametralladora, esa dispensadora de codazos, esa despilfarradora de sales de plata. En cierta ocasión, Cristina se pasó por Cartagena en Semana Santa. Y alguien se lo tuvo que explicar muy clarito porque se metía en el plano de todos los que estábamos intentando tirarle (y acertarle) al San Juan californio, y que aquella noche teníamos que entregar a toda pastilla nuestras humildes fotos de paletos, mientras que ella se lo tomaba con calma, dale que te pego en mitad de todos los encuadres. Claro, sus fotos irían a una exposición que recorrería el mundo y las nuestras envolverían el pescado. Y le teníamos ojeriza. Y la admirábamos. Algunos nos poníamos babero para hablar de ella. Hasta que vimos aquella foto del camarero cruzando la calle Mayor en mitad de la procesión, frente al bar Mastia. Una foto que habíamos hecho todos como una docena de veces desde que empezamos a hacer semanas santas para la prensa de provincias. Expuesta en la sala de una caja de ahorros. Y se nos cayó el mito.
El cuarto era un servidor. Categoría de fotógrafos pierdefotos. Que empezó a llevar un cuaderno (todavía no era un Moleskine, sino un bloc de gusanillo, chiquito y cuadriculado) donde iba apuntando las fotografías que se le habían escapado. ¡Esa pérdida irreparable! Por llegar demasiado pronto. O un minuto tarde. Qué digo un minuto. ¡Un segundo!
También (aunque no era fijo), aparecía de vez en cuando M. G. (de la categoría de fotógrafos artistas, en el mejor y en el peor sentido de la palabra). Siempre ponderado en sus opiniones, mirando el lado técnico. Siempre con sus trípodes y sus fotómetros (a los de prensa nos entraba una pereza invencible la sola idea ponernos a desplegar las patas de un trípode, y lo de medir la luz, mejor corramos un tupido velo).
Finalmente, otro que se dejaba caer de uvas a peras era T. B., de la categoría de fotografos volaos, con su pinta de sietemesino, siempre hasta el culo. El azote de los policías locales, con los que se encaraba cada vez que tenía ocasión. Y a fe que había ocasiones a lo largo de la semana. Ellos se vengaban, multándole, a pesar de la acreditación. Era otro devoto del escáner (yo no era el único). Pero si yo he sido despiadado en ocasiones, él era Gengis Khan.
Temas de conversación. Fútbol, fotos, redactores gilipollas, fotos, redactoras buenorras, fotos, contratos esclavistas (si es que había contrato), fotos, cagadas de la prensa local, nacional e internacional, fotos, soliloquios políticos de J.M.R., fotos... Y Kevin Carter.
Kevin Carter. El de la niña y el buitre. Pulitzer o Word Press, ahora no recuerdo. Categoría de fotógrafos volaos. El tercero en el ránking de volaos después del hijo de Errol Flynn (Vietnam) y nuestro Miguel Gil, caído en Sierra Leona (aunque fuese cámara de televisión, esa subespecie que los cátaros de la instantánea despreciamos, pero estaba tan loco y era tan buena persona).
Sinopsis: Sudán, hambruna, negrita derrengada, buitre que está esperando a que se muera para zampársela, premio al canto y unos meses más tarde se suicida.
Reproducir ahora las discusiones que tuvimos a propòs de Kevin Carter no añadiría nada al debate moral que, a estas alturas, está más que trillado. Kevin hizo la foto y se piró, ahí te quedas bonita. Nuestras opiniones eran más o menos previsibles y se ajustan a los patrones que la opinión pública mundial ha ido tejiendo desde el 94 sobre el asunto.
Baste decir que el bueno de C. G. habría pasado de la foto y se habría llevado a la niña rápidamente a que recibiera asistencia médica, si hubiera podido a lomos de su Vespa colorá.
J. M. R. sí la hubiera hecho y luego se hubiera llevado a la niña al hospital, si es que había hospital. Y si es que la ayuda internacional era eficiente. Porque la falta de generosidad del primer mundo... En ese plan.
Pacoté también hubiera hecho la foto y luego habría buscado ayuda, pero habría tirado tantos carretes que seguramente la niña habría muerto mientras él buscaba el mejor ángulo para captar vete tú a saber qué.
Yo me callaba. No sé qué hubiera hecho. Suponía que había más niñas y más buitres. Hubiera hecho la foto, imagino. Le hubiera dado una patada al buitre. Pero si había cientos de buitres. Y cientos o miles de niñas... Aquello me sobrepasaba.
M. G. no tenía ese problema. Se limitaba a criticar la calidad técnica de la foto (paupérrima, en su opinión).
Sólo el juicio de T.B. podía aportar algo de luz. No en vano, el pertenecía a la misma categoría de fotógrafos, los volaos. Pero se limitaba a liarse un canuto y mandar a tomar por culo a los hipócritas que se rasgaban las vestiduras y criticaban a Carter.
En fin, creo recordar que llegamos a un par de acuerdos generales, de esos que todos compartimos porque no comprometen a nada.
Uno) Kevin Carter se suicidó porque tenía demasiados problemas personales. No por las críticas a la foto. Era algo que no podíamos explicar, pero que sabíamos por experiencia.
Dos) El fuera de campo. Qué muestras y, sobre todo, qué dejas de mostrar. Qué metes en la foto y de qué prescindes. Y no voy a hacer un ensayo sobre el tema desde que Brunneleschi inventara la televisión (reglas de la perspectiva lineal) allá por el siglo XIV o XV. Pero sospechábamos que en el fuera de campo de aquella foto había gato encerrado (otra vez la envidia profesional). O, sencillamente, la respuesta de un acertijo que se había convertido en obsesión.
Fue un verano. Y ahora que recuerdo no fue en la bodega, sino en el chiringuito de La Mar de Músicas, en el parque Torres. Hacíamos fotos de la actuación, volvíamos a la delegación para mandarlas. Y otra vez regresábamos por la cuesta del Teatro Romano. Echando el bofe. No por la música, sino por pimplar hasta las tantas donde los mojitos y las caipirinhas (por el morro, por supuesto, porque a la prensa hay que cuidarla).
Y en eso estábamos. Habíamos conocido a un fotógrafo inglés invitado por el festival. Un tío que había trabajado en Reuters y que ahora iba por libre. Que exponía sus fotos en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy. Y que no se las daba de divo. Nos cayó bien a primera vista. Nadie dominaba la lengua de Shakespeare hasta el punto de que una conversación alcanzase cierta hondura, pero el tío se hacía entender chapurreando un español con acento centroamericano que ya decía mucho de lo que había viajado. Fue por casualidad, sin alardes por su parte ni inquisiciones por la nuestra, que descubrimos que el inglés pertenecía a una categoría de fotógrafos a la que no estábamos acostumbrados por estos lares.
War photographer.
Por supuesto, lo acaparamos. Y bebimos caipirinha. Y luego cubatas antárticos en casa de Pacoté, con cubitos de iceberg que nos traía el cabo Roberto cada vez que volvía del Polo Sur a bordo del Hespérides: hielo azul que tarda una eternidad en derretirse, frizzante... ffffffffffffff... soltando burbujitas de aire de un millón de años de antigüedad.
Por aquella época, el único que podía presumir de haber sido (durante una excedencia no remunerada) algo parecido a un corresponsal de guerra era C. G., el de la Vespa. Había estado en Nicaragua cuando la revolución sandinista. Pero le habían perdido las maletas nada más llegar, con la ropa y las cámaras. Se compró una camisa hawaiana y unas bermudas. Alguien le vendió una compacta normal y corriente, casi de juguete. De ésas de peli de 100 ASA de las que te regalaban cuando hacías la primera comunión. Y estuvo allí, montando a caballo, tirándole los tejos a Susan Meiselas, haciendo guardias en la jungla, retratando a aquellas adolescentes medio indias con su kalashnikov al hombro y disparando a los somocistas con una Kodak Instamatic que era para morirse de vergüenza.
Los demás habíamos estado todos en los campamentos saharauis de Argelia (una iniciación obligatoria), pero aquello no contaba. Bosnia contaba menos aún. Fuimos T.B. (el volao) y yo. Invitados por el Ministerio de Defensa y la Delegación del Gobierno. El recorrido turístico habitual: Split (Croacia), Mostar, Medjugorje... Buscando cascos azules murcianos y presumiendo de chaleco antibalas. Una semanita en el infierno, pero lejos de los tiros. A mí me daba vergüenza hablar de ello. T.B. montó un par de exposiciones. La mitad eran fotos hechas desde el BMR en marcha.
Y entonces resultó que el war photographer no era inglés, aunque hablase inglés, ni americano. Y tampoco era irlandés, a pesar de que ya estaba con un pedal muy cantarín. ¡Era sudafricano! Los estertores del apartheid estaban recientitos. Pero a nosotros el apartheid (excepto a J.M.R.) nos la traía floja. Queríamos saber de Kevin Carter. Este tío era sudafricano, así que debía conocerlo. No tenía mucho sentido. Pero si tú eres español y vas por el mundo, más temprano que tarde te preguntarán qué tal persona es Raúl, el futbolista, en la intimidad. Por la misma regla de tres, este tío debía conocer a Kevin Carter. Con suerte era del Bang Bang Club y todo.
Pues no era del Bang Bang Club. Pero había conocido a Kevin Carter. Sí, el bueno de Kevin, que una vez se olvidó los carretes en un aeropuerto, después de meses de trabajo en territorio comanche. Era muy despistado. (Y el fotógrafo hacía con los dedos el signo universal del fumeteo).
Lo que nos contó.
Uno) Kevin estaba hecho polvo por la foto, sí, pero no precisamente por las críticas. O no sólo por las críticas. Estuvo como media hora esperando a que el buitre de los cojones abriese las alas. Que, a su modo de ver, era la foto impactante, dramática. Pero el buitre era más bien de lento metabolismo. Aletargado. Paciente. Cansino. Kevin se desesperó y se largó a fumarse un peta (es un suponer) jodidísimo porque el buitre parecía un pollo. Un pollo que se encogía de hombros, por así decirlo. Y no tenía pinta suficientemente amenazadora. Y la foto perdía mucho (lo cual es discutible).
Dos) El fuera de campo. ¿Qué coño había recortado Kevin? ¿Qué es lo que no había mostrado? Y aquí tengo que recurrir al spanglish para hacer justicia a la explicación que nos dio el menda.
Era un feed center. ¿Ustedes vieron, señores, un fid senter alguna ves? Cómo es en español. ¿Centro de alimentasión? ¿Sí? Llegan mujeres, niños, muchos mujeres, muchos niños, kilometros y kilometros, very tired, very hungry, very ill. Feed center. Comen papillitas, beben leche en polvos, that shit sent by Oxfam and Relief International, you know?
We know, we know.
Luego cagar. Cagar mucho. Cagar liquid. Diarrhea. Tiarria.
Diarrea, les entra la cagalera...
Sí. Cagalera. There are letrinas. Pero not enough. Todo es full de niños con cagalara. Y de buitres que comen shit.
Mierda.
¡Mierda! Yeah, but not very processed, no digestionada, you know, cereals, powder milk, very nutritious, almost raw. Not so ugly, at least for a vulture. I've taken that picture. Esa foto. Mil veces. Muchos niños. Muchos buitres. Kevin took one girl, one vulture. It was so obvious. But nobody did before him. He had a good eye. An eye that told a story. That girl was dying after all, in a broad sense, but at that moment, at that very moment, she was with...
Cagalera.
Yeah. ¡Cagalera!
Y nos tomamos la penúltima por Kevin y por su buen ojo. Y por la niña que el buitre aquel no se zampó, pero que murió de todas formas. Y por el buitre que no quiso abrir las alas. El muy gandul. En cuanto a la tertulia de fotógrafos en la bodega, se fue a tomar por saco. Unos se casaron, otros se perdieron, otro puso una tienda, uno se murió... La vida.


niña con cagalera y buitre esperando para comerse su mierda. Parece el título de un cuadro de Miró.
Pues vaya semanita! Primero me derrumban el mito del viaje a la Luna "perdiendo" las cintas y ahora tú conviertes esa foto "jalofeim" en una foto de turista bastante vulgar.
Pero se agradece la explicación.
Yo también creo que hay miles de buitres y miles de niñas (si no, que se lo pregunten a los oenegistas si su trabajo es como en las pelis).
Una cosa: la cuñada del mafioso tiene cara de estar esperando el autobús, que quieres que te diga.
cagalera or not cagalera, yo creo que sigue siendo una foto "jalofeim".
y sí, la cuñada del mafioso tiene toda la pinta.
cuídate sansar el mongol, sansar el terrible.
(todavía me duele el puñetazo de ayer).
Laluzenmi, me das tu opinión sobre Gianni Giansanti
hola a.m.z., si dejas un link mejor, así nos conocemos.
en cuanto a gianni giansanti, qué quieres que te diga, no lo conozco personalmente.
es uno de los grandes. da la impresión de que va de guaperas, como james nachtwey, pero tiene menos corazón que nachtwey.
la foto de aldo moro, por la que se le recordará dentro de cien años (quizá tenga cuarenta o cincuenta fotos mejores por las que le habrán pagado un pastizal, pero se le recordará por aldo moro) a mí, personalmente, me parece asquerosa. miserable. un plano picado ventajista desde algún edificio cercano. muy de reporter vivo, italiano. muy mazzeratti. capisci?
quise decir materazzi. a ver si me acerco al logopeda. ;)
Non dico come uomo
dico come "il photographer"
...non capisco
:(
no es de mis prefes
a tí que te parece?
Es que tengo la oportunidad
de ver sus fotografías...
De lo que he visto hasta ahora,
ninguna me ha seducido, las encuentro
"calculadas"...
¿Y Michael Martin?
por cierto, acabo de regresar de tu bitácora. yo también tenía una olivetti. y se montaban las teclas una encima de otra. la a, la d, la f. un jaleo.
todavía no he ido al carrefour ;)
impecable y soso, muy alemán.
odio las postales, aunque sean del desierto y sean preciosísimas.
cómo pronuncias zwhecgge?
La Olivetti era (es)
de mi padre.
Sí, siempre
se apelotonaban las teclas.
Sobre lo de Carrefour:
(no irás) puedes hacer otra cosa
cuanto tomes la medicación
hazlo con jugo de limón ;)
Pronuncio la Z(japonesa)
la W (alemana)como en Wetter
Así:ZSVEKGE
guau, parece más difícil aún.
No hay como meterse entre bastidores para perderle el respeto al más pintao. "Todo es mentira". ¡Qué... ¿consternación? me produce saberlo cada día un poquito más...!
PD. Esa bodega debía tener sabor a esas horas de tertulias...
bueno, no tengo nada que decir, sencillamente dejo un comment a ver si aparece el de maite, que parece que se ha quedado atascado.
íbamos a esa bodega porque eran las cervezas más frías y más baratas de cartagena.
algunas tapas tampoco estaban mal (pienso en los michirones).
y quizá no fuera mentira, maite, yo no sé qué creer, mi gremio es curioso: muy solidario (nos llegábamos a prestar fotos si alguno no la conseguía, aunque trabajásemos para la competencia, a escondidas de nuestros jefes, claro) y muy acusica y envidioso. da igual que sea un diario local que una gran revista.
prefiero pensar que esa foto fue útil. que movilizó a la gente. porque personalizó la tragedia. qué importan que mueran cien mil personas. pero si tú conoces a una de ellas, joder, entonces sí que importa.
yo no sé si carter la amañó. habría que preguntárselo a él. o a la niña (que ni se enteraría, porque la foto está hecha desde una cierta distancia, no fuera el buitre a espantarse). pero los dos están muertos.
sé que esto que te estoy contando es de primero de carrera, pero hay algo importante, algo que se me escapa y que tengo que pensar. quizá así sabré mejor por qué le cogí tanta manía a esta profesión.
y quizá en las bitácoras de la gente haya algo que nos redima. algo que los grandes medios no pueden controlar. no tienen capacidad para dar. quizá es el diálogo. las relaciones entre la gente. yo te leo, tú me lees. se crea una relación. en cierto modo somos amigos. unos amigos muy especiales porque sabes cosas que no le he contado a nadie.
quizá sea eso. el diálogo.
madre mía, qué habré desayunado hoy.
perdón, perdón... qué chapa!
Vaya, cada vez que vengo a leerte pierdo como el 70% de la inteligencia porque lo único que me sale decir es: joderrr.
Qué bueno, laluzenmi, qué bueno, qué bueno...
¿Ves? esto no tiene cura ya, creo.
¿El desayuno...? A lo mejor es el despertar... A mí siempre me vienen las mejores inspiraciones por las mañanas, cuando mis fluidos están medio atascados implorando un par de horas más de sueño... Lo que más me gustaría poder hacer es darles salida, y ponerme, aunque fuera media horita, a redactar, a contestar; ya se sabe, la inspiración hay que cogerla al vuelo. Pero mis "vuelos" han sido abducidos por un sistema perverso y castrante del que no sé cómo cojones salir.
Seguramente no sólo es tu gremio, el curioso; son las personas, el mundo. Porque eso ocurre en muchos gremios; eso, y mucho más. Nunca sabes qué es lo que hay dentro de alguien o algo hasta que no te metes dentro y lo ves con tus propios ojos; por eso digo que todo es mentira: todo, menos lo que uno ve, y cuando lo llega a ver. Y a veces ve que hasta ese momento estaba equivocado, que sólo estaba viendo mentiras...
Creo que eso es lo que tienen las bitácoras: no se necesita dar una imagen, no se disimula, no hay reparos ni timidez; uno saca lo que le sale de dentro, lo cual no suele hacer en su vida cotidiana. Si quien te lee te endiende, estupendo; será por eso que te lee. Y si no, también: en el peor de los casos dejará de hacerlo. No hay rechazo, no hay juicio. Yo no he dado mi dirección a algunas personas que conozco, porque tal vez me es más fácil dejar que entre en mí gente que en realidad no me conoce. Y a quien se la he dado, ha sido precisamente para que sepan quién soy, quién hay detrás de esa imagen creada (por ellos o tal vez por mí, aún inconscientemente).
Tal vez por eso se creen esos vínculos: porque se va directo al centro. Sin manipulaciones, y de manera bilateral.
Yo, personalmente, me alegro mucho de haber dado contigo, porque me pasa un poco a como a María (en cuanto tenga un respiro, la iré a ver!): estoy evolucionando y reflexionando más en los ratos que comparto contigo que en el resto del día.
Qué suerte tengo, qué afortunada soy...
Dicho lo cual, me vuelvo a mis asfixiantes quehaceres; tú, desayunado... yo, no sé qué habré comido hoy... ¿O será que no he comido...?
Un beso ; )
En una palabra (qué desperdicio de espacio el de antes): hay autenticidad.
Y ya paro...
aquí discrepo con Maite (lo siento).
En la blogosfera es "relativamente" fácil crear un personaje, montar historias y pasar por lo que uno no es... ¡O si no, qué se lo digan a Casciari!
Aunque eso sí, "puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo." Del tatarataratarantecesor del bushito, Mr. Lincoln.
Sí, claro, Sansar, pero yo me estaba refiriendo a los que no lo hacen, por no ser ése su objetivo...
¿Y Laluz qué opina...? :
http://www.lacoctelera.com/adastra/post/2006/06/14/la-mirada-de-l...
bueeno... me descuido un momento y se me amontonan los comments, qué gusto. ;)
por partes:
normalmente yo también soy mañanero. en la ducha tengo a veces verdaderas brainstormings. (y en el w.c., lo confieso). dicho lo dicho, últimamente entre las 23 y las 01 h. estoy disfrutando de picos de actividad mental inusitados, hasta el punto de que me estoy perdiendo al doctor house en el digital porque estoy enganchado a la coctelera.
en cuanto a la autenticidad, me imagino que cada bloguero es un mundo. yo empecé a escribir aquí con ciertas reservas. supongo que quería soltar lastre. desahogarme. cosas personales que no puedes o no te atreves a contar a la gente más cercana. por la razón que sea. en plan confesionario. supongo que me hubiera cansado al cabo de un tiempo. pero llegó maite. y luego rudolf. y maría. y esquizo/nocturna/ash... etc. y de repente empecé a sentirme muy cómodo. y la bitácora se está convirtiendo en algo fundamental para mí. y mira que no busco coleccionar comments ni una especie de aceptación social/virtual ni nada por el estilo.
me sigue dando un poco de miedo lo de decir cosas demasiado personales y que alguien de mi entorno (me refiero, sobre todo, a mi entorno profesional) me reconozca. sobre todo si suelto algún disparate o me meto con alguien. por eso el seudónimo y la distorsión de algún dato accesorio. pero soy yo. medio escondido, pero yo. es la única forma que tengo de cantar las cuarenta, de cantarme las cuarenta. cobardica que es uno.
maite, hace unos días puse un enlace a steve mccurry. lo tienes en la columna de la derecha. es un fuera de serie. y no solo por la foto de la chica afgana.
mi perro se tragó una pelota (tamaño pingpong, pero maciza). de momento, no la ha expulsado, así que estoy de veterinarios (radiografía). seguiremos informando.
si la bodega Nicolás estaba bien en sus tiempos, las cervezas estaban frescas con sus correspondientes tapas de michirones, olivas partidas, sangre frita.. Ahora se ha convertido en un sitio de pijos, papás y mamás que sacan a sus niños repolludos en plan mirad me he reproducido, seudomodernillos agobiados por su vanguardismo.Ya no me gusta
Ya no importa el antes o el después de la foto emblemática de Kevin Carter.
No importa si en vez de huesos de niña sólo quería comer mierda.
Lo que importa, lo que a mi me fascina es que gracias a esa historia nació este post que logró que mi trabajo se detuviera para leerlo y disfrutarlo.
Un abrazo!
Je je, sí, yo fui tu "descubridora oficial", qué ojo tengo... ; )
Eso de "cantarme las cuarenta" me ha recordado un poema de Benedetti que me encanta, "Pausa":
"De vez en cuando hay que hacer una pausa
Contemplarse a sí mismo sin la fruición cotidiana
Examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
Y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades"
¿lo conocías?
Entraré en Steve McCurry, gracias.
Y no es que me alegre por tu perro (¡vaya trasto, una pelota!!), pero nos tienes tan bien acostumbrados que ya me estaba empezando a preocupar: o le ha dado un bajón definitivo, o se ha recuperado de golpe...! : )
Sansar, siempre hablo con tanto orgullo de mi primera mascota, el dolor que sufrí cuando falleció, cómo la enterré furtivamente en la parte trasera del edificio que formaba "mi cole". Sus patitas chiquitinas, sus uñitas, esos ojillos redondos saltones. Qué lástima darme cuenta ahora que nos equivocamos mis hermanos y yo al darle un nombre: Busito, nuestro hamster. R.I.P.
Hasta que he leído tu comentario no he abierto los ojos, para mí, siempre será Busito.
Luzenmi: Permíteme pls publicar esto en mi bitácora también, qué día más triste, leche.
@Vestíapamatá: Me he perdio. Lo siento, pero no consigo asociar ninguno de mis comments (al menos en este post) con la muerte de Busito. ¿Me ayudas?
De paso, pon algún enlace a tu blog y te leemos ;-)
Alguna día explicaré la historia de mi primera cobaya. Luzenmi, si lo del perro te dolió, ésto va a ser la bomba! :-))))
por cierto, Luzenmi, ya me he leido todos tus posts y me pregunto si no has equivocado la profesión. Tienes estilo, dominas el ritmo, un vocabulario extenso...
¿Has escrito alguna novela o cuento corto?
Igual eres el próximo Reverte.
eh, no dejes de contarnos chafarderías como la de Carter. Me chiflan las chafarderías.
un abrazo.
Sansar, bushito. Comment número 10 comenzando desde abajo, con el mío incluído será el 11. Qué casualidad.
Mi blog lo publicaría sólo con el permiso del webmaster, cuestión de mucha educación.
Luzenmí: Sí, eres bueno en lo tuyo.
Acabo de leer lo de la pelota de ping pong, disculpa mi comment, espero que todo vaya bien.
Vestíapamatá, haber empezado por ahí. Es que sin la h no es lo bisbo.
Webmaster, anda, dale permiso y de paso a mí con carácter retroactivo. Es que soy retroeducado.
La pailot esa, ¿no será la que rescataste de la mani, nor?
buee... cómo está esto.
paz. tienes toda la razón. la bodega nicolás ya no es lo que era (un bar cutre, pero con solera). siempre nos quedará la uva jumillana. de todos modos, con los años me he vuelto un comodón. y me da por ir al barrio peral, a esa casona inquietante, con muñecas antiguas y fruta por los suelos y velas y escaleras que van a habitaciones donde hay fantasmas, fijo. el ron collins está muy bien, aunque ya no le pongan caña de azúcar. joer, cómo se llama el sitio? ahora no pegaré ojo hasta que me acuerde!
maite (mi descubridora, mi manager, mi economista de cabecera, si sabes de números tanto como de letras, en tu departamento el cash flow es una fiesta de la espuma). no conocía el poema de benedetti. cómo mola. también molaría un travelling de maite y superpau, cruzando la diagonal por la mañana. sería un gran principio para una película de kieslowski... Resucita Krzystof, que se te echa de menos.
vestíapamatá. esto es creative commons. tú misma. deja un link si te acuerdas!
sansar. no es la pelota de la mani. ¡tendría que ser un león para tragarse esa pelota! y no, no he escrito nunca en serio, quizá porque no tengo nada importante que contar. pero me gusta leer. y he leído bastante más que algunos redactores con los que he currado (siento ponerme vanidoso). no sé quién dijo que se enorgullecía más de los libros que había leído que de los libros que había escrito. yo me enorgullezco de las bitácoras que estoy leyendo. son asombrosas. maite, maría, marta drooker, el mongol del fila brasileiro y todos los que van de cabeza a mi del.icio.us... chorrean vida. y en ocasiones les dan mil vueltas a escritores consagrados de esos que publican en papel y que yo saco de la biblioteca cuando no estoy sancionado. por cierto, a arturito lo conozco (al fin y al cabo es paisano). y encima me cae de puta madre (cosa rara en la profesión, pues lo normal es que lo despellejen). quizá deje caer un post dios mediante.
marta. marta. marta. marta. marta. marta. marta. drooker. drooker. drooker. drooker. drooker.
(y su abuelita).
y mi chucho. goran. radiografía y ecografía. la bola está en el estómago. el veterinario dice que es conveniente operarlo, porque si se cuela por el píloro la cosa se pondría chunga. yo no veo claro lo de operar. el perro parece que está bien. y he leído que hay perros que tienen de todo en el estómago (hasta cepillos de dientes) durante años y no les pasa nada. hemos decidido que mientras no lo veamos vomitar o que le duela la barriga, en fin, mientras no haya síntomas de que algo va mal, no operarlo. mi mujer se ha pegao una panzá a llorar. yo soy más duro. pero le hemos cogido cariño al cabrón éste adoptado, raza mil leches (aunque le da un aire al pastor de anatolia). que no levanta las orejas ni a la de tres. y que cuando hay sábado sabadete tenemos que cerrar la puerta con llave porque el animalillo, en cuanto huele que hay fiesta, se pone tan contento, tan participativo, que quiere saltar a la cama... y no hay más remedio que darle al asunto mientras aúlla desconsolado, en el destierro del pasillo. joder, quiero a mi perro. ya véis.
Gracias, Laluz... es très joli.
Que interesantes cosas escribes que grato estar por aquí, definitivamente te visitare en continuo, gracias por estar en mi cuaderno de silicio.
Laluz un placer estar por aquí. Saludos.
PD. Hagamos una club de moleskine ;)
hola ixchel, vi un comentario tuyo en el blog de mi amiga psikke. te leí y cuando vi lo de los moleskine, jajajaj... dios. y bruce chatwin. jo.
un club, sííiiiii....
Se me agolpan las palabras y todo lo que quiero decir. Así que lo retraso, lo volveré a leer de nuevo en otro momento, y algo saldrá.
esta maria sacando los trapos sucios... ;)
gracias por leer, gracias por comentar.
estás invitá a lo que quieras. yo, por mis lectores, lo que haga falta. y si son lectoras... me metamorfoseo en lo que quieran, lo que pidan: un chihuahua, un bombero, el doctor greene de urgencias...
al doctor greene no me lo toques...
(también lloraste en ese capítulo memorable de su despedida?? Me ha dado por ahí, tengo mal fin de semana...)
joder si lloré, lo vi este verano de nuevo, en sanlúcar de guadiana, en la frontera con portugal, en una tele portuguesa, y mi mujer y yo, los dos llorando en la habitación del hostal, aunque ya lo habíamos visto.
y al final, después del entierro. cuando su hija para el coche y coge un globo, creo que era un globo azul, y lo suelta, pues no te quiero ni contar.
ese capítulo está narrado con una contención, con una poesía, sin subrayar, ni exagerar... casi en voz baja.
pero lloras, joder si lloras.
Cabrones! menos mal que me he olido el comentario y no lo he leído...
Cabrones!!!!
María lo siento, lo siento, lo siento... y mira que traté de ser disimulado...
laluz, a mí me pasó lo mismo, lo de los globos es demasiado... y sonando de fondo el "somewhere over the rainbow" versión hawaiana... uuuuffff
Poesía poesía poesía... :)
Lo sientes??? lo sientes???
Pero sigues dándome matices!!! detalles que hacen que me sea imposible resetear y así cuando llegue a ese punto no me acuerde!!!
Repito: cabrones!
:P
Ahora que se estrena el documental sobre Carter encuentro este artículo, muy interesante:
http://blogs.periodistadigital.com/periodismo.php/2007/03/21/titl...
¿Te puedes creer que leo que has puesto un nuevo comentario, vengo y cuando veo "documental sobre Carter" me creo yo solita que es un documental sobre el personaje de Urgencias? Pa echarme de comer aparte, lo que yo te diga.
Un besito, ya me queda menos para salir de la tienda-iglú, que hace un frío que flipas.
:)
lo vi y me acordé de tu artículo. Muy buenos los dos.
bla bla bla y qu RAYOS HACEN ENTONCES muevanse a ayudarrr