Terremoto compartido
el 2 ago En: Sucesos - 38 comentarios
El mensaje me lo envió Santa. Por la intranet del periódico. Lo recibí una tarde en el ordenador (compartido) de los fotógrafos mientras escaneaba. Lo leí y lo guardé en mi porción de disco duro, bajo siete llaves. Lo volví a leer por la noche, aprovechando que todos los gráficos se habían marchado ya.
Hay personas que desde siempre, desde el mismo momento en que nacen, están abocadas a un destino peculiar. Por tranquila que fuera su infancia, por acertada que haya sido su juventud y hasta normal que sea su existencia, llegan a un momento de la vida que se convierte en punto de inflexión sin retorno. Entonces, como si se quitaran el caparazón o rompieran la seda del capullo que las envolvía, dejan atrás el gusano que fueron y con las alas de crisálida vuelan hacia la libertad.
El primer párrafo no me decía nada. Era desconcertante. Lo releí y aquello del punto de inflexión sin retorno me causó cierta inquietud.
El ámbito de la libertad no siempre es conocido por la crisálida, ni por esa persona de destino trazado de antemano; en ese desconocimiento radica precisamente la peculiaridad, tal vez la grandeza. Se lanza a un mundo desconocido, sin paracaídas y con una venda en los ojos, pero con la profunda e inamovible convicción de que está haciendo por primera vez en su vida lo que tiene que hacer, como si se diera cuenta de que éste es el único objetivo de su existencia.
El segundo párrafo seguía sin aclarar nada. Desde mi pecera le eché un vistazo a la redacción. En el equipo de local sólo quedaban el Buitre, encajando las llamadas de primera. Y Santa, fumando y hablando por teléfono. De vez en cuando, lanzaba una miradita disimulada hacia la pecera.
En general, ante un hecho como éste las personas de su entorno no se atreven a descorazonar a la crisálida, ni se les ocurre augurarle un futuro de miseria, de inseguridad o de muerte, lo que por otra parte no serviría de nada. Se limitan a contemplar cómo vuela y vuela la crisálida hacia un paraíso que lleva dentro de sí misma, y que a partir de este primer vuelo, esté donde esté y haga lo que haga, será el único escenario, el único paisaje de su vida.
Definitivamente, no entendía nada. Me fijé en Santa, que había dejado de hablar por teléfono y tecleaba en su ordenador. Llevábamos con este estúpido juego de espionaje en la distancia varias semanas. Recogí mis cosas. Estaba a punto de apagar el Mac cuando recibí otro mensaje por la intranet. Lo abrí:
No sé por qué cuando leí esto pensé en ti. A lo mejor no tiene nada que ver contigo. A lo mejor solo pensé en ti porque pienso demasiado en ti.
Alcé la vista, pero Santa no estaba en su ordenador. Había recogido sus cosas. Volví a guardar bajo siete llaves los mensajes y me fui volando escaleras abajo hacia el aparcamiento. La alcancé mientras abría la puerta de su coche.
Santa y yo compartimos un terremoto (el de Mula, un temblorcillo de 5 grados y pico en la escala de Richter, sin víctimas mortales; una mierda de seísmo en comparación con los que asolaron aquel año Turquía, Taiwan o Colombia, devastadores). Santa escribió muchos artículos sobre aquel terremoto. Relatos de los afectados, entrevistas con científicos, indemnizaciones... Yo solía hacer las fotos. Era nuestro terremoto. Legítimos propietarios desde febrero hasta octubre, cuando Santa lo dio por oficialmente concluido en la página 8 del periódico y a cuatro columnas, después de más de 300 réplicas. Se había convertido en toda una experta en catástrofes naturales. Catástrofes teóricas. Potenciales. Y estaba hasta el gorro.
Ya no importa. Si importara, no creo que pudiese escribir sobre ello. Pero casi acabó conmigo. De hecho, no estoy seguro de que no haya acabado conmigo. En cuanto a la cita, he rastreado al autor y no he podido encontrarlo. Me suena a Herman Hesse. O a libro de autoayuda. A ella no se me ocurrió preguntarle. Y ahora es tarde. Quizá fue todo un malentendido. Los dos salimos de aquello con las heridas justas. Los tres, más bien. Porque había tercera parte. Víctima colateral.
He dicho que no importa. Sin embargo, no pasa un día desde entonces sin acordarme de ella. Y de aquel terremoto incruento y modesto. "Pudo ser una catástrofe", tituló el decano de la prensa regional.


"Los dos salimos de aquello con las heridas justas"...
"He dicho que no importa. Sin embargo, no pasa un día desde entonces sin acordarme de ella".
Ay, Laluz, qué nudo tengo en la garganta.
siempre nos quedará mula.
;)
Leer esto me remueve sentimientos de lo mas enterrados. No sé si fue uno, u otro, o posiblemente su acumulación;pero yo no salí con las heridas justas: creo que conmigo sí acabaron. Pasé todos los días de muchos años preguntándome porqué los amores más viscerales son los imposibles. Al final, simplemente lo asumí; supongo que la vida es otra cosa. Se resume un poco en "Seda". En cualquier caso, evocarlo me hace recordar que estuve viva. Por cierto, la cita es preciosa; me encantaría poder creérmela.
"evocarlo me hace recordar que estuve viva".
estuviste y estás, querida poseedora de un dispositivo inalámbrico blackberry (bendito sea).
sí, maite, al final simplemente lo asumes. y quién me mandaría a mí ponerme hoy melodramático.
Pues a mí, justamente, lo que me remueve es tu hondura. Asi, como la afloras.
Mmmmm... Me ha gustado mucho.
gracias sinpa, tu coloquio de los helados y las moscas también mola. muy recomendable, con esta calor. :)
maite, maite... ya ves, años para aflorar eso. lo que fuera. un terremoto del montón.
Mis felicitaciones. Me ha encantao!
Uys, pues llevo así como una semana que no escucho otra cosa que Extremoduro y Fito y los Fitipaldis.
Sí, esa canción de la que me hablas, sí, también, la caña. Tengo otra que también me viene una y otra vez a la mente: "Cerca del suelo", de Yo, Minoría Absoluta.
Respecto a la otra pieza que mencionas, no la conozco, pero tomo nota, desde luego que sí. Ya me pica la curiosidad. Sólo he sido capaz de poner en el blog el adagio para cuerda, Opus I, de S.Barber. Hace ya tiempo que lo puse, y ahí se ha quedado, pobrecito, solito y paradito.
Rauda y veloz en busca del concierto número 1 para cello de Elgar, interpretado por Jacqueline Dupré.
Ziunnnnnnnnnnnnn!!!
Saludos.
Cristina.
Leñe, menos mal que avisaste con tiempo. Ainss, en fin, vale, lo que sea, pero ya puestos vamos a ver de qué se trata. O no debería?
Primero, que descanse usted. Tenga buena noche.
Segundo, ¿no hicieron una película sobre esta chica, Du Pre?
Ay, madre, a este paso ... En fin. Sí, ya te contaré la historia del título del blog; bueno, de la cita también, aunque me la tendré que inventar.
Hale, hale, a dormir, si el calor se lo permite.
¡Qué suertudo, tienes botijo! No hay derecho, unos tanto y otros tan poco.
mmm, un ósculo?
"... Hoy procura que aquella ventana que mira a la calle en tu cuarto se tenga cerrada..."
tío, laluz, cómo eres, luego me dices a mí que tengo admiradores, pero anda que tú, ya te vale, wey, ya te vale.
Pues yo te doy otro osculito, casto. Siempre casto, ya lo sabes.
Y por cierto, vaya artículo el tuyo. He querido escribir algo al leerlo, pero me lo guardo.
Una amiga mía, dice que la nostalgia es un líquido espeso, que rellena rendijas y huecos, y que tiene el poder de transformar el pasado, hacerlo bello, bellísimo, para poder seguir mirando atrás, sin vivir el presente. Un truco para no vivir hoy plenamente, una excusa, un clavo.
Teorías... Yo tengo otras, hay miles.
En cualquier caso, me has removido, como a Maite, cosillas, mis cosillas... Y recurrí al instante, en un email a mis dos mejores amigas a modo de SOS. Les conté de tu post, y me dijeron que te fueras a la mierda, que no escribas cosas de ésas, que te dediques a vender donuts, que luego voy yo con la saudade chorreando. Pero feliz, no sé por qué, no tengo motivos especiales.
Sweet dreams, luv.
Laluz...
Hay experiencias irresueltas...inacabadas...no apuradas hasta el extremo...terminadas de una forma prematura en las que el ciclo de la vida: nacimiento, evolución y muerte no ha sido respetado...
Yo llamo a esas experiencias "capsulas temporales" son fragmentos de nuestra vida que están encerrados, plegados sobre si mismos...viven en un eterno retorno porque nunca tuvieron un final y posiblemente nunca lo tengan. Se retroalimentan a través de nosotros, cápsulas en las que estamos encerrados...nadie excepto la persona que convive con nosotros en esa cápsula nos conocerá de ese modo, tan intenso...tan apasionado como recien nacidos accediendo a un mundo propio...
Hace años conocí a un chica...creo que me enamoré, a pesar de que existían todos los ingredientes para culiminar en una gran historia, no pudo ser...y no pudo ser por las circunstacias, por la falta de resolución, por las heridas pasadas, por la cobardía...porque quizás nos reservabamos para otra vida y en esta sólo nos estabamos tanteando...
Sea como sea...aquella experiencia se quedó en una potencia que explotó pero nunca se desarrolló, como tu pequeño terremoto, laluz...
Todavía me acuerdo, siempre me acordaré, vuelvo a mi capsula temporal cuando me apetece y como no tiene final es infinita
Felicidades por el post
klaus, la luz está en ti.
felicidades (y gracias) por el comment.
¿Seguro?
¿Estás seguro
... de que ya no
importa?
María:
Me ha hecho gracia
lo de tu amiga :D
Klaus:
Me gusta tu comentario.
Lástima que no dejes blog ;)
sí, estoy seguro phecda. segurísimo. me he librado de ella.
hace un par de veranos, quizá tres, ocurrió algo curioso. yo estaba en la playa, en cierta playa, con mi hijo y un amigo suyo. con las piraguas. de repente tuve un impulso muy fuerte de salirme del agua. fui a donde teníamos las toallas. estaba sonando mi móvil. yo sabía que era ella (no sé cómo, porque no tengo ningún politono de ésos especiales ni nada, mi móvil es un ladrillo).
y era ella. hacía años que no hablábamos...
y yo estaba en la playa donde habíamos ido algunas veces. precisamente en esa playa.
ella me dijo que se había equivocado de número. en el periódico, mi móvil estaba codificado. y si no marcabas el 9 antes de hacer una llamada y los tres primeros números coincidían con mi código, me llamaban a mí, aunque hacía tiempo que me había ido de aquel periódico.
hablamos. le pregunté por su madre, que estaba enferma. "mi madre murió la semana pasada", me respondió.
hablamos un rato más. luego se excusó porque tenía que hacer una entrevista a no sé qué alcalde y le había saltado mi móvil. en fin. no hemos vuelto a hablar desde entonces.
la vi hace un par de meses en un foto. publicada en el periódico, cómo no. resulta que tiene un hijo pequeño. me alegré. me alegré sinceramente.
sí, me he librado de ella.
quizá no me he librado de la cápsula temporal (como dice Klaus), pero ya no duele. está asumido. es pasado. cosillas. todos tenemos una mochila con nuestras cosillas.
yo me alegro de haber abierto esta bitácora y poder hablar de algunas de mis cosillas. creí que nunca podría.
Es bueno poder
hablar (escribir)
para no reBentar
http://www.lacoctelera.com/esquizo/post/2006/02/05/gracias-mi-vec...
Me ha gustado el comentario de Klaus. Tiene toda la razón. Hay un poema de Cavafy que ilustra muy bien esa idea, pero ahora no lo tengo aquí. Si el ciclo no se completa con la inevitable "muerte", esas historias quedan ahí, como un bote mágico de perfume cerrado que podemos destapar y oler un rato cuando queramos; no son del todo reales. Yo, por eso, no cejo hasta cerrar la cápsula de una u otra manera y mandarla al espacio (con soga de retorno, pero, como ahora este texto de Laluz)
maite, klaus es un descubrimiento. a ver si se pasa otra vez y deja un link.
oye, el poema de kavafis es uno que son las nueve de la tarde y se le va el santo al cielo y se le hacen las doce y media, recordando cosas de su vida? si es ése, dímelo y lo pego.
y superpau? está hecho un superpayés?
Gracias. No es por lo del edificio. Son un cúmulo de cosas que me están llevando derecha al infierno.
klaus, tus palabras son tan familiares para mí... Las cápsulas, las vidas que necesitan segundas, terceras y hasta infinitas partes para conseguir cerrar episodios que algo en nuestro interior no da por concluídos, por mucho tiempo que pase, por muchas vidas que pasen... Puertas que se abren, para dejarte mirar un ratito, sólo un ratito, y se cierran para que sigas con lo que estabas haciendo. Y sigues, porque aquello no correspondía, porque no era el momento, porque... Sigues.
El mítico y clásico debate sobre las capsulitas temporales... De verdad, me arriesgo... klaus, nos conocemos? Y si es así, qué haces en este blog, y no en el mío, pendej....? y si no es así... tienes blog? "me cuesta de creer" (jajaj) que alguien hable así de las cápsulas, y no seas tú, pero en fin...
Ciaoooo
No, es uno muy cortito que habla de los amores que mueren antes de empezar, que se conservan en nuestra memoria como un mausoleo, o algo así, no consigo recordar (me quedé con la idea, como siempre; es un francés exquisito y mi memoria literal es nefasta). Aunque sea fuera de tiempo, al llegar lo pondré. Superpau está superbribón. Es una figura en potencia del futbol, o el handball, o el tenis o el motociclismo, uf, no sé qué vamos a escoger... ;-) Su mami, super relax. Hurgando y ordenando. Petonets ...
Désirs
Beaux comme des morts qui n’ont point vieilli,
enfermé au milieu des larmes dans un mausolée splendide,
le front ceint de roses et jasmins aux pieds —
tels sont les désirs qui nous ont quittés
sans s’être accomplis ; sans qu’aucun n’atteigne
a une nuit de volupté ou à son lumineux matin.
Uau. Too much. Eres la ostia, con permiso. Lo recordaba brutal, pero ahora me lo parece aún más. Gracias.
PD. No puedo publicar, pero estoy fabricando de lo lindo.
a mi se me ha encogido algo por dentro, casi que no puedo ni leerlo a fondo. pica.
Yo fui el terremoto de alguien. 9 en la escala de emocional de Richter.
Pero la que quedó destruida fui yo.
Me reconstruí y refundé.
Ésta nueva etapa la disfruto, era necesaria la otra para poder acercarme a mi misma desde todos mis flancos.
Lo bueno es que es una cápsula que me tomé en mi vida pasada, que no llevo conmigo ni a esta vida ni a la futura.
Tengo un árbol de Navidad lleno de cápsulas a modo de bolas de cristal, cada una por cada deseo que no cumplí, por cada amor que no me atreví a arriesgar, por cada palabra que no me atreví a pronunciar.
Estoy deseando romperlas todas y dejarme guiar por su perfume y su esencia hasta un bosque donde encontrar algo real en el que mi árbol se sienta como vino al mundo, desnudito, verde, fresco y ligero.
Besitos.
niñaazul, un privilegio verte por aquí. pica? joer si pica... picaba, mejor dicho. ya no pica. gracias a dios.
rosario, yo me estoy reconstruyendo y buena gente como tú me está ayudando a refundar.
sñrta honey, si estás deseando romper las cápsulas y dejarte guiar por su perfume, es que ha llegado el momento. estás preparada para romperlas.
(he leído tu comentario varias veces, es precioso. es como un poema. si lo partieras en líneas/versos sería un poema).
Que privilegio ser parte de tu refundación! leerte a ti también me ha servido de mucho...
Increíble.
Y gracias. Por abrir tu mochila y enseñarla aquí.
Besos.
... La más poderosa es que Carlos ha contado cosas, se ha arrancado de dentro más bien, cosas, que no había contado nunca y le estaban haciendo un descosido en el alma.
...
Puff, puff, puff!!! No me sale otra cosa que puff.
Nunca se sale con las heridas justas creo yo; ni pase lo que pase, ni aunque deje de pasar, ni pasase nunca.
Y en estos casos siempre las víctimas son tres, aunque dos parezcan verdugos, pero siempre son tres las víctimas.
Y... lo dejo, porque tu escrito me ha dejado afectada. Los dos últimos párrafos se podrían adjetivar de devastadores. De hacer pensar por lo menos. De pensar demasiado. Como hacíais vosotros.
Eres un pequeño cabroncete con suerte, Laluz.
Esto no tiene que ver con alter ego, ni con lecciones aprendidas en el pasado, es una semilla que los verdaderos mercenarios del amor llevamos plantada en nuestro corazón.
Puede que seamos AirgamBoys, que parezcamos duros, pero somos la primera línea de fuego, las balas nos pasan silbando y encajamos las perdidas para que no les den a nuestros compañeros que vienen detrás.
Nuestras heridas se curan más lentamente que las de los demás.
Fuerza y honor.