Nota en el frigorífico
el 11 ago En: Sucesos - 11 comentarios
Cuando le pedí las llaves sondeó mi determinación con un interrogatorio suspicaz, e insistió preocupada hasta que le concedí un par de días "para pasar el plumero y llenar el frigorífico", que al final fueron seis.
Me vino bien, porque la casa de la playa necesitaba una limpieza a fondo, varias reparaciones –el calentador de agua, persianas descolgadas, los arduos borborigmos de la grifería– y un sinfín de ajustes menores, compra de sábanas y menaje variopinto, pero también (mi madre es de temer huroneando las ofertas) palitos de incienso, licuadora y, en previsión de la improbable visita de su nieto, unos patines en línea y una tienda de campaña, tipo iglú, que montó ella misma a la sombra de la morera. Llenó la nevera de víveres suficientes para sobrevivir a un cataclismo y dejó una nota sujeta con un imán:
Come bien y de momento no pienses, ni sientas, ni padezcas. No es imprescindible que respires. Anda por la orilla, desanda tus lecturas, escucha a Bach, deplora la epidemia que aniquiló a los clavicordios (quién iba a temer que esa tos de hojalata, que un catarro vulgar contagiado por aquel relamido pianoforte). Toma el Lexatín, el Orfidal y el Haloperidol a tus horas. Y conecta el móvil de vez en cuando. Amén.
Apilé queso en porciones y salchichas para hacer sitio a los carretes y mantuve la puerta del refrigerador abierta hasta que se formaron gotitas, absorto ante el horizonte de salami y los moai de yogur, sacudido por las epifanías, prosternado ante la inminencia de la aurora boreal.


Oh, capitto... Metisteis la mano y salió la bolita azul. O tal vez me estoy haciendo una pájara de las mías, posible. Anyway, qué madre más auténtica, redios! Ya sé a quién has salido tú en el dominio del verbo y en la originalidad. Y montando la tienda encima, que no sé ni yo. Qué bueno, qué bueno.
la verdad es que sí, le he salido a mi madre, salvo en el apartado bricolaje y chapucillas caseras, donde me da cien vueltas. feliz finde maite. y un besazo a superpau.
Si es un hecho real, os felicito a ambos. Bien por tu madre, bien por ti.
Saludos.
¿quién necesita el mar después de una nota como esa?
Te pegas el paseo por las palabras y el cariño de tu madre (vaya madre) y te quedas como nuevo!
"... no es imprescindible que respires..." "...la epidemia que aniquiló a los clavicordios..."
Realmente, esa madre que montó un iglú bajo la morera y que huronea ofertas, no podía ser otra que tu madre... jajaja.... qué duda cabe.
transmitiré vuestros piropos.
mi madre hubiera podido ser cualquier cosa, hizo sus pinitos con la cerámica, pero hubiera sido una gran escultora. incluso poeta. tuvo a gala ser la primera mujer que montó en vespa y llevó pantalones en su pueblo. jejej... le tocó vivir una época perra. y le tocó un marido que no se merecía. seguimos recomendándonos libros mutuamente. pero ahora yo hago trampa. no me leo los que ella me propone, bien porque ya los leí, bien porque no me interesan. nos hacemos mayores, todos.
Tanta gente anónima con talento... Tantas almas grandes que pasan desapercibidas y tantas otras pequeñas que no... Me recuerda un comentario que dejé por algún lado.
Feliz finde también. Besazo transmitido, de nuevo por entre los tres mil míos.
Pasaba por aquí y me anime a escribir dada la similitud de algunas acciones maternas...me recordo mucho a la que me parió a mí cuando aún había una relación. Me gusta como escribes. Un saludín.
Mi madre se lleva la palma, Almodóvar se fundiría ante ella, igual que lo hizo mi padre, también manchego (se fundió en el alcohol porque no sabía cogerla con pinzas).
Fue la primera ó segunda mujer taxista de Barcelona.
@vade retro: miss sarajevo, hada de la absenta, mucha suerte con tu blog, enlazada estás, ya no escapas.
@vestía pa matá: sí, recuerdo cierto post, pero fue visto y no visto, desapareció antes de que diera tiempo a bajar el taxímetro.
De madres peculiares nacen hijas maltratadoras. :D