Que el principio de no maleficencia rija nuestras vidas.
Que volvamos a tocar un piano a dos manos (yo me pido la izquierda esta vez).
Que nos quieran todo lo que nos merecemos. Que queramos todo lo que nos dejen.
Que Pau coloree jirafas y elefantes surrealistas. Que su mami baile tangos bien agarrados.
Que Su nos haga una pregunta que solo se pueda responder después de haber muerto un par de veces, de preferencia lentamente, mientras desmenuza los grumos del colacao con una cucharilla de acero inoxidable.
Que el espíritu de Marta Drooker se nos aparezca al tercer gin tonic. Que nos traiga pochoclo y noticias del más ayyyá.
Que Sansar pague la cuenta. Tan formalito como parece.
Que Lestat nos deje ganar sin apostar, que ya está bien.
Que Albanta nos prepare un torradet de esos que ella sabe.
Que Laluz no maneje maquinaria pesada cuando mezcla el ibuprofeno con el alcohol.
Que las calles tengan nombres como Au Temps Perdu, Atzuzac de les Paraules Callades, Escapatoria del tenaços xiuxiuejadors...
Que en la vida de carne y hueso haya comunión de espíritus, haya nirvanas templaditos. Que haya, que haya... (Los hay, los hay).
Que comparemos mitologías y desmitifiquemos a saco, pero juntos y revueltos.
Oh my, oh my... Are ye looking for a fla?
Mery, Mery...