Sesenta euros
el 23 oct En: Sucesos - 19 comentarios
Me llamó mi madre por teléfono.
-Va para allá. Se ha tomado el feralgán (sic) y se ha puesto el traje granate y la corbata.
Efferalgán (paracetamol) para mantener la mente despejada y el cuerpo sin dolores articulares durante unas horas. El traje granate y la corbata, porque es un señor y se viste como tal.
Llega al cuarto de hora. Aparca el coche. Baja con dificultades (que exagera porque sabe que le estoy mirando desde la ventana).
Nos saludamos. Me pregunta por Manuel. Le digo que se ha ido a casa de la Patri a estudiar. Me pregunta por mi mujer. Le digo que se ha ido a casa de Cris a tintarle el pelo.
Le pregunto por mi madre. "Bien".
Temas de conversación agotados.
Yo carraspeo.
Él se rasca la coronilla.
"¿No tendrás agua mineral? Me he puesto el parche, pero se me olvidó la aspirina".
"Sí, claro".
Voy a la cocina. Antes de que mi padre llegase, coloqué 60 euros (un billete de cincuenta y otro de diez) en la mesita del recibidor. Doblados, debajo del cuenco repleto de caramelos de pistacho (gaz) iraníes. Le resulta violento pedirme dinero. Y a mí que me lo pida.
Cuando vuelvo con el agua, no están los 60 euros. Pero por su cara veo que él esperaba cien. Lo habitual. Me mira, entre retador e implorante. Esquivo su mirada mientras le doy el vaso. Se resigna. Saca su aspirina y se la traga con un buche de agua.
Nos despedimos.
Y me quedo solo. En pleno ataque de feng shui dominical, como dice mi mujer. Ordené el despacho, vacié la enorme papelera (una cesta de mimbre de ésas de la ropa). Le pasé el antivirus al ordenador. Defragmenté el disco duro. Por la mañana, mi mujer me peló con la moto, en plan marine. Pero no es suficiente. Voy al baño y cojo una maquinilla de afeitar. Mientras mi padre tacha números, yo me afeito las piernas. Manías de un ex corredor de fondo. Paso tantas veces la cuchilla por los gemelos que termino haciéndome sangre.


Cuando comienzas a hablar de tu padre... cambio el nick.
Adrenalina suficiente para rellenar envases de cristal para la industria farmacéutica. El que debería estar preocupándose por las magulladuras de tu madre sigue con sus historias. Día tras día compruebas que siempre fue así y nunca cambiará. ¿Qué te voy a explicar que no sepas? No hay solución. Y lo peor es que hace daño a quien más quieres y no le puedes pegar un puñetazo porque es tu padre y, ay pobre, padece una enfermedad.
Gracias a él tu despacho está hoy como una patena y prefiero no imaginarme esas cachas de Jesucristo a punto de ser crucificado, es lunes. Despacho limpio y piernas ensangrentadas. Menudo Feng Shui.
Vaya, por lo que veo tenemos algunas cosas en común... aunque yo no me afeito las piernas.
En cuanto al post, impresionante. Como de costumbre.
Laluz
hablás de tu padre y de la comunicación minimalista de ambos, de cómo se va encalleciendo el no decir que uno termina diciéndolo todo hasta con las pestañas. Que en vez de 100 encontró 60.
Que en vez de padre la vida te devuelve un hombre viejo y enfermo, que lo que ya no ha cambiado no va a cambiar... salvo una cosa.
En vez de la maquinita, probá con cera.
@sinpa, se te echa de menos, compañero.
@psikke y marta drooker, sí, hay cosas que no cambian. cosas que no van a cambiar. y quizá soy yo el que se ha vuelto inamovible. tengo que escribir algún post de mi padre con otra luz.
y sí, la próxima vez cera. mi mujer también insiste. la última vez fue cera. hace siglos. no sé si me había roto ya el tendón de aquiles. pero se sufre, se sufre. y normalmente las llevo peludas, salvo en vísperas de una maratón, qué tiempos... o cuando me da un ataque feng shui salvaje y tengo la necesidad y de tararear "me corto el pelo una y otra vez / me quiero defendeeeeeer..."
bien mirado, la próxima vez, ni cera ni maquinilla.
la próxima vez, karaoke.
Domingo, día extraño si los hay. Día sandwich entre la vida y el destierro de todo aquello que alguna vez se quiso.
@rigoletto, soberbia definición del domingo.
Yo al mío no puedo darle ni la hora... gasto un dineral acostada en un diván para ver si llego al menos a una conversa simple y sincera, por que me agoté de las simples y forzadas.
Este post no sólo lo he disfrutado, sino que he descubierto que Simpa anda por allí... besitos a ambos
cada vez que te leo hablando de tu padre, me acuerdo del mio. Y hace ya dos lustros que lo echo de menos. En la cena (que tenemos pendiente) hablaremos largo y tendido. Da para un libro.
@rosario, gracias por comentar. te imagino "manejando" tres horas y media. en la universidad. probándote trajes de novia. preparándote para fundir los plomos de caracas. y me siento un privilegiado viendo que sacas tiempo para leer y dejar un comment.
estos papis... somos carne de diván. yo no sabía cuánta ira tenía acumulada hasta que empecé a escribir sobre él. y sin embargo, con un poco que mi viejo pusiera de su parte, sólo un poco...
@sansar, no sé si dará para un libro, pero para una conversación mientras cenamos, seguro.
Laluz, qué crudo, realmente ha debido de portarse fatal. La verdad, es que bien mirado, no elegimos a nuestros padres y no hace falta pasar ningún "test de idoneidad" ni de equilibrio para fecundar. Por lo que padres ha de haber de todo como en botica. Yo he tenido una suerte impagable, por lo que me intento poner en tu situación y me resulta superdoloroso. Piensa que eres afortunado por tener la madre que tienes y por haberlo asimilado sin arruinarte la vida.
Un beso fuerte.
No es por hacer un juego con el tema de la depilación y un cambio de sexo, pero mi caso es como el tuyo pero sin los 60 euros, con matices de barreras a veces infranqueables y con mi madre de protagonista.
La cera ? ufff, no, no, déjalo seguiré a mi estilo de rudo campesino unicejo, jajaja.
Si Laluz... sólo un poco... yo me conformaría con poco...
Estos días ha sido un tema sensible en mi diván. No se puede entrar por una iglesia con alguien con quien se rompieron tantas cosas. Asi que entraré con mi hermano, dos años menor que yo, y que al final es la persona con quien me nace entrar.
Es que a mi eso de hacer las cosas "como si" no se me da bien...
Aunque tengo poco tiempo siempre procuro contactar con la gente con quién tengo vínculos, y aqui en la coctelera tengo vínculos especiales.
Me anoto a la cena con Sansar para escribir el volumen dos del libro sobre los padres! Aqui en Caracas hay unos restaurantes de primera línea.
vaya! no sé nada de tu padre, pero por tus palabras puedo adivinar la tensión y lo crudo que puede resultar cualquier encuentro vuestro... quejumbroso porque sabe que le miras, una aspirina, escasas palabras, 60 euros insuficientes, silencios, miradas esquivadas, adioses.....
Ten cuidado con la depilación, solo imaginarme esas piernas ensangrentadas, ifffffs! auch! mejor la cera, de un tirón y sin marcas escozorosas.... bueno lo positivo es que tendrás el despacho como una patena....
Besos de martes lluvioso.
Desde luego, el aire se puede cortar con cuchillo cuando escribes sobre tu padre.
Sé que es fácil opinar desde fuera (aunque no tanto, muchos tenemos nuestro "qué" con alguno de nuestros progenitores), pero la verdad es que son ya muchos (muchos) los que conozco a los que "su padre" les afecta más de lo que debiera. Más de lo que se merece. Más de lo que debieran permitir.
Conozco a alguien a quien esa influencia le marcó exageradamente (y no sin razón), y recuerdo cómo decía que, para superarlo, había que "matar al padre" (en sentido figurado, claro). Es decir: asumirlo, borrarlo, aislarlo de nuestra emocionalidad. No dejarlo entrar.
Al final, son personas. Nada más que eso. No han de ser mejores sólo porque son "nuestro padre". Tienen su vida, y es la suya, no la nuestra. No tenemos la culpa; y no debemos permitir que sus imperfecciones o incluso animalidades lleguen a amargarnos la vida cuando ya tenemos criterio para reconocerlas, y fuerza suficiente como para dejarlas fuera.
No se trata de que llegues a admirarle; sólo de que dejes de odiarle.
Un beso, laluz.
He tenido la suerte de que el tiempo y la distancia me devuelvan un padre amigo. Aunque tantas veces callemos las cosas; aunque tantas, tantas no sepamos decir con las palabras lo que sentimos. Pero lo veo en sus gestos. Y cuando éstos rara vez toman forma de palabras, me emociona. Porque sé lo que le cuesta.
Feng shui... Antes de haber comprado ese libro para acercarme a sus principios básicos debería haber comenzado por las cosas que son "de cajón", que no hace falta que me cuente ningún libro, como podría ser, por ejemplo, mantener un poco el orden. A ver si con el libro me animo a hacer todo lo que mi madre me intentó inculcar con escasos resultados *;P
No sé cómo llegaste hasta ahí, pero siempre hay un momento en que las cosas pueden tomar un camino diferente. Me refiero a tu padre. Todo puede ser.
Un saludo.
Ok, acabo de leer tu post anterior, y acabo de comprender.
espoleado por vuestro últimos comentarios, rosario, maite, patrus, marilia (bienvenida), he escrito un post con otra luz. y ya... el último post con la etiqueta "padre" en una temporadita. besos.
...
(como otras tantas veces)
Quien tiene un padre tiene un tesoro, es la pura realidad...
Fuerza y honor.