Azar y necesidad
el 24 oct En: Retratos - 14 comentarios
Hagámosle justicia al viejo. Su vida no es la vida entendida como una sucesión de cosas que nos pasan hasta que dejan de pasarnos. Su vida es un cruzada. Es un mercenario que ha luchado en mil batallas entre el azar y la necesidad, casi siempre en el bando de los perdedores (suele pasar). Pero ha tenido algunas gestas memorables.
Cuando mi abuelo materno sufrió una trombosis cogió los ahorros de la familia y se marchó a una timba de póquer. Regresó al amanecer, mi madre desesperada, y empapeló la cama de billetes de mil pesetas. Mi abuelo fue tratado en la mejor clínica privada de Madrid en unos tiempos (años 60) en que la diferencia entre medicina pública y privada era una cuestión de vida o muerte.
La casa de la playa la ganó en una noche temeraria de bacarrá en un salón privado del casino de La Manga, yendo a medias con un joyero de Murcia que cogió la banca y no la soltó hasta ganar once manos consecutivas, siempre a doble o nada, uno contra todos, sin arredrarse ni pestañear, bebiendo leche para la úlcera mientras sus adversarios tragaban whisky y se mesaban los cabellos.
Y una vez, cuando yo era pequeño, me encapriché de un coche rojo de pedales (era chulísimo) en la tómbola. Gran berrinche. Y lo ganó. No supe cómo lo hizo hasta que me lo contó mi madre. Primero intentó negociar con el feriante. Como éste no quiso vendérselo, le compró todas las papeletas que le quedaban, que eran muchas. Recorrí pedaleando en aquel bólido rojo la plaza de San Francisco, de arriba abajo, de abajo arriba, mientras otros niños me miraban con envidia.
Quizá el problema es que mi padre siempre ha tenido madera de héroe. Y ninguna constancia. Y ha entendido la familia como una empresa heroica, de arranques, de hazañas, de gestas por las que deberíamos estarle eternamente agradecidos. Un atajo hacia nuestro cariño. El día a día no era lo suyo. La rutina le abrumaba. Unas horas heroicas y luego nada. Missing.
Tiene 67 años. Juega al bingo porque ya le falta aguante, fondo físico y concentración para el póquer, y cojones para el bacarrá. Una vez me dijo que iba detrás del premio especial, un bote de muchos miles de euros que se lleva el que canta un bingo antes de cuarenta bolas (la probabilidad es bajísima). Y que entonces, cuando lo gane, todo se arreglará. Y cuando dice todo, no sé a qué se refiere, pero le deseo suerte.
Sigue siendo un héroe. Un cruzado. Un perdedor.
¿Quién no lo es?


pero, dime ¿has conocido a algún héroe que no sea un perdedor?
me está empezando a caer simpático.
Ejem... esto... ¿con otra luz...?
sansar, gracias por tu reflexión. he cambiado el final del post por ella.
maite. he hecho un esfuerzo, ¿algo se notará, no?
... (el esfuerzo, sí) :-)
Ya entiendo.
Hay tantos de esos héroes en nuestra sociedad, en nuestro día a día...
Pero claro cuando se trata de alguien tan cercano como tu padre, el punto de vista es bien diferente.
Se nota un ligero tono de "tregua" en tus palabras, con la última frase del artículo.... ¿Quién no lo es?
La visión que tenemos de nuestros padres evoluciona según vamos creciendo y comprendiendo ciertas cosas.... a mi me ha pasado también con el mío.
Presiento que el cambio en el post es la pregunta, verdad?. Sin esa pregunta sería un final mucho más tajante y duro, sin duda.
Besos laluz.
La verdad, laluz, es que si Superman o Batman hubieran tenido un hijo, serían unos pésimos padres, todo el día por ahí, saliendo por la noche, rodeados de gentuza, con una pinta infame y nunca listos a la hora del desayuno...
Solo intento poner algo de humor en algo que veo sigues asimilando. Es dificil aceptar tanta imperfección en quien se supone ha de ser un ejemplo y tenerse que buscar ejemplos en otros lugares, con lo difíciles que son de encontrar.
Beso gordo.
Si querés, te llevo conmigo al diván porteño...pero no para morderte el lóbulo de la oreja, no, sino para ver si logramos comprender algo de lo tan humanamente incomprensible. De paso, le pedimos una recomendación profesional a futuro. Para nuestros hijos, digo.... o te crees que no la necesitarán?
Tu post es increíblemente real... como tu padre.
Besos
@laurabaires, uf, espero que nuestros hijos no necesiten el diván, al menos, no para tener que asimilarnos. besos, concu.
@srta honey, la búsqueda de ejemplos mola para un post. ¿escarbamos a ver cuáles han sido nuestros modelos?
Me resulta todo tan evocador! Fijate, laluz, una cosa. Una ha visto a sus padres de arriba y eran audaces. Los observaba desde abajo y eran timoratos. Los vio por la derecha y eran héroes. Por la izquierda, villanos. Por delante, amorosos. Por detrás, maltratadores. Y una ahí, buscando una cuarta dimensión que superara todo eso, que nos aclarara cuál es el arquetipo que nos salvaría de tanto estereoripo. Laluz, al traspasar la figura de tu padre, has podido mostrar el otro lado. Que él tiene. Y que seguramente, todos tenemos.
Y todo se va arreglar. Todo. Aunque no sepamos qué.
Un abrazo, querido amigo.
Laluz, vaya historia, pero no es una película, ni un relato, es tu vida. Ni el protagonista es Eddy Felson, es tu padre. Que vida esta, que jodida es aveces. Un abrazo grande.
Te “perdí” por un momento ya te linkie para pasar por mis mañanas a mi blog’s (ahí me tienes revisando tu último comentario).
Me encantan tus crónicas me llevas de la mano con le héroes que conforman tu vida, el valor que tuvieron para hacer mira que agarrar dinero y “jugársela” así de pronto por una necesidad, pero hay que tener ¡Valor! No sé si me atrevería oh podría no lo sé…
Gracias por tus letras y llevarme de la mano con ellas.
Me ha gustado la nueva luz de la que has impregnado este post. Y he podido comprender aun mejor.
El mundo está hecho de humanidad, con todo su amor y todas sus imperfecciones.
Marta Drooker: Tu comentario es de los mejores que he leído no solo por aquí, también por la izquierda, por la derecha....
... me refiero a la escalera. Teníamos un bungaló en la playa (lo ganó mi padre jugando al bacarrá) y el tramo de escalones entre la planta baja y el primer piso salvaba un desnivel de tres metros...