Suegras
el 1 nov En: Retratos - 18 comentarios
Tengo dos suegras. Una está muerta y la otra está viva.
Las dos estaban en el cementerio, la una frente a la otra. Completábamos el reparto mi mujer y yo. Cada uno en su papel.
A mi suegra muerta le han cambiado la lápida y la foto. Bueno, la foto es la misma, pero la han coloreado. El de las lápidas ha descubierto photoshop y en el cementerio han brotado como cerezas otoñales decenas de ancianos rubicundos, de señoras coloradotas, de angelotes rubios, donde antes había adustos retratos en sepia o blanco y negro.
Los tres vivos contemplábamos el retrato de la muerta, que tenía 34 años cuando un cáncer de mama se la llevó por delante.
Mi mujer observa a su madre. La última vez que la vio con vida tenía ocho años. Desde entonces, siempre la ha visto en blanco y negro.
—¿Tú como la ves?—, me pregunta.
—Rara.
—Es el pelo.
—Y las pestañas, parece Sara Montiel.
—Yo, no sé, estoy por decirle a mi hermano que pongamos otra vez la foto en blanco y negro. O que la retoquen, pero no con esos colores.
—Yo haría otra cosa...
—¿Qué?
—Pondría otra foto. Una foto en que saliera guapa. Una foto que le hiciera justicia. Tu madre era muy guapa.
—Sí.
—Pero ahí está hinchada por la quimio y parece que tenga cincuenta años. Y esos pelos.
Interviene entonces mi suegra, la viva (me pierde este afán mío por puntualizar), a la sazón prima hermana de la muerta.
—Es que fue la última foto que se hizo para el carné de identidad. Y la pobre ya estaba en las últimas.
Mi mujer se queda pensativa.
—¿Y qué foto ponemos?
—Tienes una preciosa —le contesto—. La de la playa. Una que lleva una camiseta muy ceñida, de ésas de los guateques de los años sesenta, y una falda de vuelo. Había estado de fiesta. Se la veía feliz. Pletórica. Risueña.
—No sé.
—Parecía que la acababan de besar.
—Pero tenía veinte años en esa foto.
—¿Y qué? Esa foto le hace justicia. ¿Era menos tu madre con veinte años que con treinta y cuatro? Si un señor se muere a los 90, por qué hay que poner una foto de cuando era un viejecito con Parkinson. ¿Por qué no de cuando era un tío guapetón, que arrasaba con las mozas, cuando estaba en tó su golpe, como dicen por aquí?
Mi mujer no sabe qué responder, así que arregla de nuevo las orquídeas en los búcaros. Y las rosas. Y se va a llenar una botella de Fontvella de agua del grifo para regarlas por tercera vez.
Mi suegra, la que está viva (otra vez, no escarmiento), hizo hoy gachas con arrope y asó boniatos. Fue emigrante. Limpió casas en Francia. Luego volvió. Se casó con mi suegro, camionero, un par de años después de que muriera su prima. Las familias respectivas no se hablan desde entonces.
Está por decir algo. Sólo hay que tirarle de la lengua.
—¿Ibas a decir algo?
—Yo ya me hecho la foto —susurra.
—¿Qué?
—Ya tengo hecha la foto que quiero que pongan en mi lápida. Y tengo la lápida comprada. No quiero que me pase como a mi prima. No quiero que cojan la última foto.
Y la saca del bolso.
—Ésta soy yo cuando esté muerta.
Y veo a mi suegra, la que está viva, recién salida de la peluquería, maquillada, con los labios reventones y una blusa ligeramente escotada, posando con cara digna y circunspecta de difunta.
Le devuelvo la foto. No sé qué decir. La guarda en el bolso.
Mi mujer llega con la botella de agua.
Mi suegra me mira de reojo.
Mi otra suegra también me está mirando.


Me gusta mucho este texto
Y pensar que que la última fotografía nos unifica a todos... saquemos los colores de la piel sonrosada, el brillo de los ojos, el tinte del pelo. Ameno relato. Un saludo.
operadoor, cuánto tiempo sin saludarte. un abrazo.
girasol, saquemos los colores de la piel sonrosada... pues claro que sí.
Ay Laluz, como pillen este texto en la Academia de Hollywood, la de los Oscar, no le dan a Almodovar el Oscar a mejor película extranjera; por poco original. Parece un texto salido de sus guiones...la realidad vuelve a superar la ficción.
Muchos besos.
srta honey! si alguna vez me pierdo, no importa en qué ciudad, recurriré a tí. mi punto de información personal e instransferible... bueno intransferible no, no quiero ser egoísta y acapararte...
y gracias por lo de los oscars... el caso es que mientras hablaba con mi suegra (la viva) no me ha llamado demasiado la atención. no sé, parecía algo natural. estábamos en un cementerio. el día de todos los santos. sólo esta noche, recordándolo. y sobre todo escribiéndolo, me ha parecido digno de un post.
Tu cara debe haber sido un poema...
Úno alli, paradito tranquilo y zaz! te muestra la foto póstuma asi sin anestesia.
De película...
Si a alguien después de muerta se le ocurre poner una foto sobre mi lápida juro que regreso del mas allá y les armo una en la mitad de la cena.
A mi que me pongan unas palabritas... (y si van a poner una foto tengo una en traje de baño que me tomó un amigo fotógrafo que simpre me saca de apuros cuando mi autoestima corporal se va de paseo...)
jajajaj... rosario... te imagino de poltergeist gamberro, asociada al espíritu de marta drooker, y dan unas ganas de más allá... y si es en traje de baño, pues apaga y vámonos (a arrastrar cadenas por los pasillos).
Había pasado un año y medio desde que me casé cuando regresé al hogar materno para presentarle mi hija a mi madre. En el comedor de casa y al lado de nuestra foto de Brian May mi madre había colgado una de las fotos de familia que nos hizo un fotógrafo muy modenno. Aparecíamos mi madre y mis 3 hermanos. Era una foto muy simbólica, me había casado YO y parece que eso le daba cierta tranquilidad a la mujer, una gran etapa oscura se cerraba. El fotógrafo lo percibió y decidió retratarnos.El toque gallego que le dio mi madre a una foto más o menos bonita me impresionó: carboncillo antiguo technicolor. Ese día me di cuenta que mi madre se había permitido el lujo de envejecer sin tapujos.
Me llamó la atención que la menos favorecida en la foto era yo, la novia. Y la más guapa: adivínalo :D
tío, qué almodovarciano tu post.
La suegra falsa con la foto no menos falsa.
Qué tendrá la muerte que hace que pensemos que una foto será suficiente para que nos recuerden, suficiente o necesaria, vete a saber. No entiendo cómo, con todas las tecnologías que tenemos al alcance, no han aparecido en los cementerios espectáculos tridimensionales, montajes con el premiere sobre "the best moments", como hacen con los resúmenes de OT, por qué no suena la canción favorita del difunto cuando te acercas, o se encienden luces cuando das dos palmadas. Los cementerios serían sitios donde cobrarían entradas, quizás. Nos queda mucho por evolucionar. Lo que queda después de que nos muramos, no puede retocarse con ningún photoshop, por mucho pintalabios que una se ponga. Lo que somos ni siquiera se puede retocarse en vida, pero siempre quedarán las fotos, claro.
Además, yo me pregunto, por qué elige la futura difunta su foto si ella no la verá. Debería dejar que la escojan otros ya que son los que, entre comillas, se pringarán la vista con ella.
Es jueves. Hay cosas que no entiendo.
vestía, no sé qué me intriga más, si la etapa oscura que se cierra, el carboncillo technicolor, la adivinanza que propones o el retrato de brian may en el comedor...
mmmm... la etapa oscura.
mery, oh mery, lo del espectáculo con "the best moments" lo he visto ya en las bodas pijas y es terrorífico (de hecho, en la boda dónde lo vi se acompañó al lanzamiento de arroz y pétalos con una suelta de mariposas, para que te quejes luego de las enciclopedias de bichos)...
y ahora que lo pienso, en los funerales norteamericanos, tipo "a dos metros bajo tierra", también...
la futura difunta elige la foto porque es muy suya y cualquiera le lleva la contraria...
tres incendios, has sobrevivido a tres incendios, god blessed ya...
te mato. Si con 50 tacos sigues aquí...
Estás avisado.
jajajaj... te quiero mongol. pero sabes lo que pasa... soy feliz aquí.
Genial el texto!!
Y no digo nada más... sería redundante.
Chapeau!
Mi madre se ha reído un montón con este relato...
gracias, laura, concubina mía.
rosario, viva la madre que te parió (y dale un beso de mi parte). ;)
Me pong ahora mismo a buscar entre mis egotrips, para decidirme por una.
Quizás aquella de In A Hidden Place...
Besitos!
Manoli está tontilla hoy. Es el aniversario de la muerte de su madre. Hace la tira, pero sigue jodiendo. Manoli tenía ocho años, su madre 34. Cáncer de mama...