Es mi colega, mi tocayo, mi binomio periodístico. Cada vez que coincidimos vamos a por el Pulitzer, pero al final nos damos con un canto en los dientes si logramos colocar el reportaje... Y cobrarlo, que ésa es otra, casi siempre a los tres meses. Sería uno de los grandes si se tomara a sí mismo un poquito más en serio. ¡Qué pijo! Es uno de los grandes precisamente por no tomarse más en serio. Podría contar mil batallitas, desde que le dijo a su padre que se quitaba del taxi porque él quería ser "camaraman" (sic), hasta la vez que apareció en Almadén, con su 1,90 de estatura, conduciendo un minúsculo Smart decorado con publicidad de zumos vitaminados (el alquiler del coche solo le costaba un euro al día y él siempre ha tenido un sexto sentido a la hora de minimizar costes), pero me limitaré a transcribir algunos pasajes del email que me ha enviado después de invitarle a viajar a la Patagonia. Todavía no sé muy bien si quiere venirse o no. Creo que tampoco él lo sabe.

Ando saturadillo de trabajo y no he podido escribirte hasta ahora. Me parece un gran viaje pero tiene pocas posibilidades de venderse (...) No sé si lo tienes todo atado con seguridad, me refiero al pago y acceso a todos los traslados entre medios de transporte. Esto es algo que me preocupa. He estado echando una ojeada a la página web de ellos y mi impresión es que necesitaríamos en primer lugar ropa y calzado adecuado tanto de agua como de viento, cosa que yo no tengo, tendría que ir a comprarlo. Sé que ese tipo de material no es barato. Hay que saber que es una paliza de viaje y debemos estar preparados para los mareos, alteraciones intestinales y subidas de flujos gástricos.

Un problema que yo podría tener es que la cámara se estropee por el agua. Antes, como sabes, he viajado mucho y no me importaba llevar incluso la cámara conmigo en un inestable kayak, introducirlo en balnearios con humedades del 80%, entrar en salas donde la ionización consumía baterías nuevas en 30 segundos velando películas y con un alto índice de inutilizar la máquina, encaminarme despreocupado del viento, la arena y el polvo del abrasador desierto. Pero ahora llevo una cámara digital, tan blanda como la gelatina, nada comparable con las máquinas mecánicas y manuales que usaba antes, de las que tenía siempre como mínimo tres dispuestas. Ahora solo podría llevar una cámara digital, pues los revelados supondrían una inversión que sumado al atuendo del que no dispongo, sería elevada y no tengo esa pasta.

Aún con todo, si lo tienes todo bien atado al 100%, ¡nos apuntamos a un bombardeo! Tanto si es con una cámara digital o con una pocket instamatic. Este viaje tiene muy buena pinta y me apuesto lo que quieras que hay muy buen rollete entre tripulación y pasajeros. (...) Habría que tomárselo como la oportunidad de hacer un buen trabajo sin importar que se gane dinero o no. En definitiva. habría que ir a fondo perdido. (...) Podría ser el comienzo de un reportaje que tendría continuidad en otras actividades, modas o formas de viajar donde las personas de alto nivel se gastan la pasta y que visto desde el otro punto de vista es excéntrico. ¿No hay un catalán que se quiere ir al espacio? Esto sería un gancho.

Soy sincero, tengo dudas, y esto hace que mi interés en este viaje sea del 50%. Si tu interés está al 100% y no tienes dudas, mándame más información detallada y convénceme. (...) Realmente me doy cuenta de que estoy hecho un abuelete. Ya no tengo la fuerza ni el empuje de la juventud. No soy capaz de estar fuera del calor de hogar, sin mis rincones, sin mis chocolates, sin los besos de la chiqui. Me he vuelto muy poco sacrificado y demasiado cómodo. Ya ni me afeito. No aguanto ni dos minutos en lugares donde no está permitido fumar, o donde hace frío o demasiado calor, me agoto conduciendo el coche y ya no recuerdo cuando hacía 1000 km sin parar. No soporto la lana virgen porque me pica y hasta tengo aerofagia desde hace unos meses. Soy un amargado envejecido prematuramente donde he evolucionado y he perfeccionado la técnica del buen vivir del jubilado. Insaciable en visionar tranquilamente las obras desde las vallas.

¡Lo dicho, cuéntame algo!

¿Qué te voy a contar, Carlitos? Que eres el puto amo.