Accidente de helicóptero
el 9 dic En: Sucesos - sin comentarios
No tomé nada para dormir, aunque barajé la posibilidad de un tranquimazín, pero al final no hizo falta. Soñé que me subía a un helicóptero, pilotaba M. C., director adjunto de un periódico en el que trabajé seis años. En el último momento le digo que me bajo, que me duele la espalda... Es una mala excusa. En realidad tengo una premonición, pero no quiero acojonar al personal, porque hay como veinte personas en el helicóptero. Es un helicóptero enorme. Se nota a la legua estoy desesperado. Me dejan bajarme. Caras de mal humor. Les estoy retrasando. Les jode que les retrase. Me bajo. Aliviadísimo. El helicóptero despega. Se va, vuelve... A bajísima altura, esquivando edificios. Se la va a pegar. No me entristece que se la pegue. Hostión. Llamo a mi hermana para que haga fotos. Me dice que no lleva la cámara. Le digo que da igual, que las haga con el móvil.
Me despierto sudando.
Son las ocho de la mañana. Es un alivio no tener que volver a dormirme. Bajo a la cocina, hago café. Debo tener alguna alergia porque me pican los brazos y la barriga desde hace un mes. No todo el tiempo, menos mal, solo a ratos. Ahora, por ejemplo. Me rasco como un mono. Espero que no sea alergia a mi Goricho. El lunes pediré cita en el centro de salud. Despierto a mi mujer. Desayunamos juntos. Goran mendiga una galleta. Al final, entre mi mujer y yo, acabamos dándole siete. Y un trozo de magdalena. Se le pondrán los dientes amarillos si seguimos mimándolo así.
Recuerdo otro accidente de helicóptero, esta vez real. Fue durante un incendio forestal. El helicóptero no estalló, a pesar de la violencia del impacto. Casi nunca estallan. Sin embargo, en el cine explotan siempre: falaz, grandiosa pirotecnia. Lo hacen por las pequeñas cargas de explosivo conectadas a recipientes con gasolina. El espectador ya está acostumbrado y no hay que decepcionarle. A fuerza de costumbre, el artificio ha suplantado a la realidad. La veracidad ya no es verosímil.
De aquel accidente, se me quedaron grabados los espasmos del rotor en la pinada, mientras las aspas podaban ramas ladera abajo... Pero ya he dicho que no estalló. Intento recordar si en mi sueño, el helicóptero explotaba y se incendiaba.
Sí.


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