División Brandenburgo
el 12 feb En: Postales - 18 comentarios
El almirante Canaris era un tipo atormentado que amaba los perros tekkel, siempre tenía frío y dirigía el servicio secreto alemán, un tipo contradictorio que conspiró contra Hitler aunque hizo todo lo posible para que Alemania ganase la guerra porque amaba a su patria. Canaris tenía un pequeño ejército personal: la División Brandenburgo. Sus combatientes eran como sus hijos. Los mejores, los más valientes, los más dotados. Eran sometidos a un entrenamiento durísimo y servían en misiones especiales, no convencionales. Los brandenburgueses eran la elite. Los lanzaban en paracaídas sobre Oriente Medio, daban un golpe de mano en un bosque belga, rescataban a un agente en Noruega. Canaris no pudo soportar que cuando la guerra se le fue torciendo a Alemania, los generales le arrebatasen la División Brandenburgo y la utilizasen como una división más de infantería, prescindible y sacrificable carne de cañón para Stalingrado. Todos merecemos una oportunidad. Un soldado normal y corriente más que nadie. Pero ellos eran la flor y nata. Había costado mucho seleccionarlos, formarlos, adiestrarlos. Eran personas escogidas. Tenían un don. Sabían idiomas o eran atletas magníficos o despuntaban por su inteligencia o su valor. Y los enviaron directamente a morir ante los tanques. Fueron sacrificados en una carnicería, como millones de soldados. Pero ellos eran especiales y su destino se me antoja más trágico porque su pérdida era irreparable. Canaris nunca lo superó.
Le doy vueltas a la cabeza a esto por una razón personal. Conozco a seres especiales, seres con un don que a veces ni siquiera saben que tienen ese don. Seres preciosos. Seres lapislázuli. Que, en ocasiones, son utilizados como carne de cañón en batallas que no les corresponden. Normalmente no son combates que hayan escogido. Son carnicerías donde su valor o su destreza no podrá ser nunca apreciada, pues su única misión en ellas es morir. Morir gratuitamente porque un general así lo decide. Son seres dotados de una rara belleza. Y cuando hablo de belleza no hablo de tetazas o de una mandíbula cuadrada. Ni siquiera de la morenez de miel que nos endulza, como decía Goytisolo. Hablo de una belleza sutil, de una radiación. Irradian. Son preciosos, ya no en el sentido físico. Preciosos como piedras preciosas. Lo que hace preciosa a una turquesa, al lapislázuli, a la esmeralda, no es solo su perfección o sus quilates, es la rareza, lo que cuesta encontrarlas, lo que cuesta pulirlas y engastarlas. Lo que cuesta pagarlas. Piedras hay a montones. Estos seres son preciosos como diamantes. Otros se empeñan en ver solo piedras. Y a veces son ellos mismos los que se empeñan en serlo. O los que creen que lo son. Y no es así. Y es trágico porque, la mayoría de las veces, termina siendo así. Terminan siendo piedras. O se dan cuenta demasiado tarde de que no lo son y ya no es posible volver atrás. O nunca llegan a saberlo. Nunca llegan a saber que son preciosos.


Yo quiero ser lapislázuli!
:)
Puedo? puedo? puedo?
:P
tú eres lapislázuli, cojones.
que no te enteras!
:P
Yupiiiiiiiiiiiiiiiii!!!
María, tú lo eres.
Y tú tb Laluz!
Me pongo a Sigur Ros para celebrarlo. Y ya dejo de inundarte los comentarios, lo prometo...
Besito.
Hay diamantes que creemos que son diamantes y no lo son, y hay piedras, que creemos que son tan solo piedras....pero son verdaderos diamantes. Y hay piedras que......lamentablemente creen que son diamantes.
Los verdaderos diamantes, nunca quieren que se los consideren así, por esa sencillez que tienen en vivir, y pasan , la mayoría de las veces por nuestras vidas, sin darnos cuenta. Pero dejan huellas que nos enseñan y nos hacen pensar en lo que en realidad tendríamos que ser o hacer.
Esas personas, casi siempre van cubiertas de un velo, que no dejan ver ese brillo, pero tan solo un gesto, o una palabra.......para darnos cuenta de que ese brillo es de un verdadero diamante.
Ese brillo.... me lo habéis dado Tú, Laluzenmí-san, y mi querido Furia-Sama... y..... un Señor que dice llamarse Invierno :)
gracias nora. y gracias por tus reflexiones sobre piedras y diamantes. enriquecen el post y me dan cosas nuevas sobre las que pensar.
honey! ser tu guardaespaldas es complicado cuando sales de marcha, hay que ver el exitazo que tienes. no daba abasto yo intentando fulminar con la mirada a los moscones que se arrimaban a tu miel, joer.
A veces me hacen sentir como un diamante en bruto, otra como un lapislázuli, pero es que yo no me lo acabo de creer.
Pero es una pasada como lo describes, me he quedado embobada, y ahora me doy cuenta de que tengo gente así a mi alrededor, creo que les haré leer esto, si señor
petonets
Lo que es precioso es este post. Cuántas verdades contiene, y qué tristes. Yo conozco al menos a un ser lapislázuli, lo puedo asegurar; y mi máximo deseo y preocupación es que se dé cuenta a tiempo de que lo es, y no acabe convirtiéndose, no se deje convertir, en una piedra: Pau. Ya sé que parece amor de madre, ya sé... pero yo lo sé.
BESOS.
Resulta extraño pensar en militares con propiedades de diamante. ¿Será que hay seres que brillan en cualquier parte? ¿Pero en el ejército...? Mire, ni Aquiles se me hace brillante.
Salú
Lo importante es saber mirar y ver qué hay detrás de una apariencia rocosa. Me has recordado, a propósito de la piedra, la película "Bichos" (sí, ya sé que estoy de un profundo que asusto) porque juegan con el simbolismo de una piedra que sólo aquellos que saben ver la simpleza de que imaginándoselo puede ser una semilla, alcanzaban a ver el potencial que tenían como personas... Una simple piedra que llegará a ser un árbol tremendo.
Pero tú lo has dicho mucho más bonito y mejor, qué bien.
Las cosas y las personas no son lo que aparentan, ni siquiera lo que creen ser o lo que otros ven en ellos... a veces la vida te lleva a lugares y situaciones en que te pones a prueba, y te sorprendes para bien o para mal. Puedes ser un diamante toda tu vida y justo en el momento adecuado volverte carbón, o viceversa.
Las personas no somos piedras, somos mucho más cambiantes y maleables, unas veces brillamos, otras tiznamos sin más.
bicos
por dios que bonito y que triste el final.
Joder, qué inspirador!!!
Fuerza y amor.
Hacía tiempo que no pasaba y me dije: "vamos a saludar un ratito a ver si me dan algo fresquito, que tengo sed"
Y ay! que bien se está aqui, quue tengo que hacer un esfuerzo enorme para levantarme, ¿que si otro vasito de limonada?....pues venga
juanjo! cuánto tiempo, en qué andas?
... para lo bueno y para lo malo, tiene mucho de mí. Además, no es un hijo cualquiera. Es un ser lapislázuli ...