Bombastic
el 13 feb En: Sucesos - 17 comentarios
No recuerdo dónde fue aquella concentración. Mula, quizá. O Yecla. Noroeste o Altiplano. Pero fue la única vez que me adelanté a mi hermano a la hora de ocupar la tienda de campaña con una churri. La churri en cuestión era la menos ostentosa de un grupo de amigas más o menos buenorras que fueron emparejándose con moteros ya bastante pasados de vueltas. Mi hermano (con su Gremlin de ligar en ristre) se había vuelto exigente y ni siquiera se molestaba en entrarle al trapo a las buenorras, por lo menos a primera hora. O estaban buenísimas o se reservaba hasta el siguiente garito. Yo vi una oportunidad y ella vio el cielo abierto. No estaba buena, pero tampoco estaba tan mal. El pelo muy corto siempre me ha puesto. Las gafas, también. Y su torpeza en los rituales del cortejo servía para disimular la mía. Se había quedado aislada, mientras a sus amigas les daban palique o las invitaban a cerveza (Estrella de Levante) y a alguna ya le chupeteaban el cuello. El cruce de miradas tuvo intensidad y timidez. Fue inequívoco. No le entré con mi clásico "hola, soy alquimista, etcétera". Sabía que daba igual lo que dijera. Dijera lo que dijese, nos morrearíamos muy pronto y, con suerte, me la llevaría a la tienda de campaña antes de que mi hermano, que se había vuelto selectivo, la ocupase. No había tiempo que perder. No lo perdimos.
Antes de desnudarla sobre el saco de dormir, ya supe que algo no funcionaría. Una de dos, a esta tía le habían hecho daño (bastante) o tenía muy poca experiencia. Estaba claro que nunca la habían besado o que la habían besado fatal. Meterle mano era una odisea. Se estremecía, pero hurtaba el cuerpo. Hacía fintas. Se escondía de mí. Tenía ganas, pero desconfiaba. Y estaba muy tensa. Yo había sido medio novio de una tía que llevaba un collarín y un montón de cachivaches ortopédicos y a la que no podía tratar como un fardo a riesgo de joderle la columna. Eso me otorgaba un plus de delicadeza en mi experiencia con las mujeres del que ninguno de los otros moteros podía alardear y que algunos (y algunas) tomaban por blandura o incluso afeminamiento. "Es que eres una maricona", se reía mi hermano. "A las tías les va la marcha", remataba. Yo quería demostrar, ante mí mismo, ante aquella chica y después, cuando se lo contase, ante mi hermano, que también sabía cómo tratar a las tías.
Pero no, no sabía como tratar a las tías. Por lo menos, a ésta no. Mi disfraz de dureza duró un suspiro. Qué caray, yo le estaba agradecido por haberme facilitado tanto las cosas. Hacía meses que no me comía un rosco. Y tenía tantas ganas como ella. Mi agradecimiento y sus dificultades para aceptar mis caricias con naturalidad se tradujeron en un acto impulsivo. Una inspiración. Me deslicé saco de dormir abajo hasta que mi cabeza estuvo a la altura de su ingle para hacerle un cunnilingus a las primeras de cambio que rompiese el hielo. Ella reaccionó a la defensiva. Yo insistí. Ella se puso nerviosa, cerró las piernas. Yo insistí aún más, como alguien que saluda a otra persona, que extiende la mano, que comprende que no se la van a estrechar y la deja en el aire, sin saber qué hacer, sintiéndose ridículo. Ella se incorporó a medias, dijo "¡No!" y me golpeó con los dos puños en el pecho. Sin demasiada fuerza, pero sin dejar lugar a dudas. Yo estaba perplejo. Me retiré a un lado. Después de un rato de mirar callados el techo de tela impermeable, ella habló.
—Cuando digo no es no.
—Sólo quería comerte el coño.
—Pero no es que no, ¿es que no lo entiendes? Cuando una tía dice no, es no.
—Lo sé. No soy un violador, joder. Solo quería darte las gracias.
—¿Darme las gracias por qué?
—No sé.
—Todavía podemos hacerlo, si quieres.
—Me has cortado el rollo.
—¿Y ahora qué hacemos?
No hicimos nada, salvo quedarnos callados un buen rato. Yo pensaba en su "¡No!". "No es no". "Cuando una tía dice no, es no". Pero eso chocaba con lo que decían algunos (y algunas): "Cuando una tía dice no, es no te pares". En fin, nunca se puede generalizar. En vista del panorama, ella se vistió y se fue. Yo me subí los pantalones y dormí un rato hasta que tuve que largarme de la tienda y acomodarme al raso para que mi hermano pudiese tomar posesión de su nido de amor. Yo no entendía qué había pasado. Sigo sin entenderlo hoy. Ella se tomó como un acto de agresión una maniobra torpe, pero generosa por mi parte (quizá la palabra generosa sea excesivamente fuerte, dejémosla en cortés). Quizá me precipité en ir directamente al pilón, por así decirlo. Faltaron preámbulos. Puedo ponerme incluso grosero cuando me acuerdo (es que me da rabia). Quizá no se había duchado y el chichi le olía a boquerón. O estaba a punto de bajarle la regla. O todavía no se le había cortado del todo. No sé. Yo qué sé. Se lo tenía que haber preguntado. Pero no se me ocurrió. Tampoco tenía tanta confianza como para preguntárselo. Es curioso. Teníamos intimidad suficiente para follar, pero no para hablar, más allá de las cuatro bobadas de una liturgia donde todo estaba dicho. Y nosotros, sencillamente, abríamos la boca para que brotasen las palabras de un misal que habíamos interiorizado y del que convenía no salirse. Días más tarde escribí un poema que empezaba campanudamente: Atalayada en el más insular de los monosílabos... No me acuerdo del resto. Y eso que lo estuve reescribiendo y corrigiendo durante meses. Nunca me convenció. Como no me convence la palabra campanuda, pero me gusta más que rimbombante, aunque menos que su sinónimo en inglés:
Bombastic.


Por eso yo estoy como Britney Spears...a dieta. Esperando llegar a una mayor confianza con alguien, para no sólo soltar monosílabos. Es tan dificil de entender??. Post hablados quiero soltar, íntimos y expresivos. Llegados del corazón y con la suficiente confianza para no levantarte el día siguiente con miedo a despertar con cualquier energúmeno para mi museo de frikies.
Llamadme estrecha. Total, mañana si me levanto con el pie izquierdo podré ser todo lo ancha que quiera...
Increíble, he tardado en leerlo porque he leído los enlaces que has puesto mientras escucho el johnny comes marching home tocado por la orquesta militar de los USA... Los vellos como escarpias me has puesto.
Yo sabía que eras un zapador del amor, de un cuerpo que se creía extinto, desaparecido, pero ya veo que aún queda uno, y de los mejores...
Éste texto me ha recordado la película aquella de coque malla, la de: Me voy a Cuenca, la escena que en la cama él la abraza y ella le dice, qué haces?, y él responde, abrazarte, y ella dice, no quiero... Se quedan callados unos minutos y ella le dice abrázame, y él la mira a los ojos y le dice, que te abrace tu puta madre, y se da la vuelta y se va a dormir.
Me ha recordado a mi insulsa carrera amoril.
Fuerza y honor.
Cuando cuentas estas cosas y las cuentas así, me haces sonreír y cogerte más cariño, por tu sabia torpeza y lo entrañable que me resultan las historias de tienda de campaña.
Cómo mola, joder.
Chico, pues que no os entendisteis, no hay más , yo estoy un mucho con Honey que no tengo ganas de mas frikies en mi vida, tengo ganas de cariño, ternura, mimitos y todas esas cosas que se supone que trae el amor, de momento me conformaré con el amor incondicional de mis adorables monstruitos, juassssssss, ya sé que no es lo mismo
Oye sabes que la supermami también ha sido motera, bueno "el paquete", 1º de japonesas, despúes de Guzzi, y por último de Harley Davidson, de todos los colores, tamaños y formas las he visto, pues no he estado yo en pocas concentraciones motards
Joer, cómo me ha gustao este post. Sincero como tú solo. Por cierto, seguramente fuiste demasiado depreisa, o ella no estaba muy segura, o las dos cosas a la vez. Pero tranqui, eso pasa hasta en las mejores familias :)
Ahora, a los cuarenta, Laluz, ya sabes que no había más razones para el fiasco con aquella muchacha, que su inseguridad y la torpeza de ambos, la de entonces...
De todas maneras, si te pusiste a dormir después de todo aquello, yo habría querido que me tragara la tierra, es que tienes un cuajo importante, flema le llaman los ingleses y, teniendo eso no hay situación que te supere, muchacho...
Tu manera descarnada y minuciosa de contarlo, en todos los detalles, como dicen por ahí arriba, una delicia para los que tenemos la suerte de leerte...
PS.- Seguramente ella, ahora, tendría una explicación mucha más sencilla de lo que parece, algo que tuviera que ver, como ya presupones tú en el desmenuzamiento de las causas, con una ducha a tiempo, jaja¡¡
si hubieras tenido un encuentro anodino con ella quizás no se te hubiera pasado por tu pensamiento jamás, habría caído en el vacío de los momentos muertos y enterrados que ni siquiera la memoria recuerdo traería a tu mente.
Joder... no sé muy bien qué decir. Las frases del "después" lo dicen todo. O nada. No sé.
Siempre le puedes echar la culpa a una falta de copas, porque no conozco a nadie que con una copita de más (o copaza) se niegue a una oferta así... hasta se te olvida la regla o la ducha que no te diste. Creo (porque al menos es lo que me pasa a mi). Joder, qué corte tío...
reciéncasada, éramos torpes (ambos). supongo que fue eso. o la ducha, jejejej...
paz, tienes razón, lo anodino cae en el olvido.
mamporrero, te voy a confesar, porque eres tú, que no fue cuajo, precisamente. el post está ligeramente manipulado. es cierto que me cortó el rollo, pero yo iba más quemao que la pipa de un indio (como decía Michael Robinson). así que después de que ella se marchara de la tienda, no me quedé durmiendo... a ver cómo lo explico. digamos que no tuve más remedio que soltar presión, porque hay que ver lo que duelen los recalentones.
cathan_br, sí, fui deprisa. es que era motero, joer, ya sabes, de los de hacer ruedas y tumbar en las curvas... si es que...
alicia supermotera!!! jejjejeje... yo empecé con una sanglas y luego llevé una honda vfr de 750, pero mi ilusión era tener una harley. qué envidia me das. aunque una vez piloté una:
http://www.lacoctelera.com/laluzenmi/post/2006/12/06/carretera-ma...
calamarcita, tú sí que eres entrañable.
my commander, lo de coque malla, para enmarcar.
honey! cómo va esa ONG? apadrina a los doctores macizos 1 y 2 (manoli se quiere hacer socia, por cierto, que incluye al doctor Berck, el negrata, entre los macizos, o sea, que ya son 3 para apadrinar).
La primera moto de mi padre fue una sanglas, creo.
;)
tu padre es de los míos, calamarcita. nos llevaríamos bien.
Te ha dado ahora por llamarme calamarcita y no sé qué me parece. Lo meditaré.
:P
No recuerdola última vez que me contaron un cuento...
Me ha gustado mucho este post, realmente es como la vida misma.
Es extraño que la chica reaccionara asi, cuando entró en la tienda ya sabia a lo que iba, no?
Hay veces que teneis razón y es dificil entender a las mujeres...
A mi si se me "bajan al pilón" no creo que dijese que no, da igual si muy rapido, si demasiado lento... es igual!! Quien puede resistirse??? Solo ella!!! Jajajaja!
Un beso!!
jajajaja... chikitona, creo que voy a enmarcar tu comment. bienvenida!
La culpa es de la tienda que son muy traicioneras, con esos vientos, con esos palos, con esas costumbres de caerse en cualquier momento o echar a volar, en un sitio con cocina eso no habría pasado ;-)
Pues (contestando a lo último) he andado un poco perdido entre el trabajo y la pereza y que no me entero muy bien de esta coctelera compartida con entradas que van y vuelven.
Pero siempre acabo pasando por aqui, por si en una de estas dices que te pasas a comer papas fritas por el barrio con tu tocayo colega.
Un abrazo
esta tarde lo veré, si dios quiere, a mi tocayo colega. pero no en vallecas, sino en linares. aceituneros somos y en el camino nos encontraremos.
un abrazo, juanjo.