Domingo de excursión. Manoli se marca un conejo al ajillo ajo cabañil y una tortilla de patatas. Es así de generosa. Recogemos a las hijas de nuestros amigos bosnios y nos vamos camino de las fuentes del Marqués, en Caravaca. Pero hace solecito y acaban de estrenar la autopista de Vera, así que improvisamos sobre la marcha y nos plantamos en Bolnuevo, Mazarrón.

Mantel de cuadros. Viandas surtidas. Hambre canina. Por la izquierda, Enida, Manoli, Safi y Manuel, cuyo futuro matrimonio ya hemos pactado con sus padres. Que Manuel mire a Safi como quien observa a un escarabajo pelotero y que Safi se dirija a Manuel con el retintín de una estupenda estudiante de viola no importa. Su destino está sellado.

Safi da buena cuenta del conejo. Como no es jalufo, no peca, que Safi es musulmana, aunque reconoce que con el jamón peca de vez en cuando, pero ella reza y Alá la perdona.

Tímida ablución de los míticos pinreles de un ex maratoniano venido a menos. El agua estaba fría que te cagas y la amenaza de baño en gallumbos quedó en eso, amenaza.

Las nubes se unen al picnic.

Bolnuevo mola. Estamos en la parte textil. La nudista mola más, pero no era plan.

Las futuras suegra y nuera, respectivamente, se llevan fenomenal.

Siesta y confesión: Laluz se tiró dos pedos (no puede con las burbujas de la Coca Cola). Pero antes avisó (el que avisa no es traidor) para que todos se tapasen las orejas y así dejar su honor a salvo. Fueron pedos briosos, pero benignos. La brisa los envolvió dulcemente y se los llevó mar adentro.

Cucurucho de turrón. A Safi le chorreó helado hasta por la nariz.

Safi y Goran, rencorosamente tieso porque se perdió la excursión a última hora, en beneficio de Enida, que le tiene respeto.

Goran decide que las tiesuras y los rencores hay que dejarlos a un lado y agarra la pelota para jugar un rato. Obsérvense sus orejas en la posición aerodinámica de huida, tan característica.

Y colorín colorado.