—Un surfero me decía, el tío: peace and adrenaline. Y me hacía un saludito de ésos de bueno rollo. Paz y adrenalina, el muy mamón. Esa era su filosofía de la vida. Y yo pensaba que era un gilipollas. Guaperas, encantador, simpático, rubiales y gilipollas.
—Mierda.
—¿Qué pasa?
—Sigue.
—Pues eso, que le doy vueltas a lo de la paz y la adrenalina. Y quizá el surfero no fuera tan gilipollas, después de todo.
—¿Y qué piensas?
—Que mucha paz te cansa y mucha adrenalina te estresa. Pero si van alternándose, mola.
—Yo canso, ¿verdad?
—Cuando pienso en ti me acuerdo de un reportaje de la revista Time de hace muchos años. Se titulaba The evolution of despair. Y hablaba de los aprietos de hombres y mujeres en esta sociedad tan eficaz, de nuestra anticuada disposición genética y su falta de encaje con el mundo moderno, de la evolución y todo ese rollo. Y de padres y madres, y cito más o menos textualmente: "lacking quality time or drowning in quantity time with children". Con escaso tiempo de calidad o ahogándose en tiempo cuantitativo con los hijos. Dame un minuto, que lo busco en google.
—Vale.
—Aquí está: Whether burdened by an overwhelming flurry of daily commitments or stifled by a sense of social isolation (or, oddly, both); whether mired for hours in a sense of life's pointlessness or beset for days by unresolved anxiety; whether deprived by long workweeks from quality time with offspring or drowning in quantity time with them--whatever the source of stress, we at times get the feeling that modern life isn't what we were designed for.
—Stop. Ya hemos hablado de este tema.
—Sí, es posible.
—Y lo he recordado a menudo. Es un tema al que le doy vueltas continuamente. Hoy pensaba en que nadie, ninguna de las personas que conozco, puede llegar a comprender mi vida. No quiero hacerme la víctima. Estoy bien. Pero no encajo en mi generación.