Psicofonías
el 8 ene En: Postales - 18 comentarios
Esta mañana, corriendo por el monte con Goran, me venían a la cabeza ideas efímeras, sin apenas sustancia, fragilísimas. Me suele pasar cuando voy paseando o corriendo. Como a todo el mundo, supongo. No llevaba encima un cuaderno para anotarlas y sé que se me hubieran olvidado si espero para llegar a casa y meterme en la ducha, de tan evanescentes. Da la casualidad de que Manoli aprovechó que me fui a Finlandia para cambiarme a traición el pedrusco que llevaba de móvil por uno más moderno. Y he descubierto (¡oh!) que graba la voz y que la puedo mandar vía correo electrónico como archivo de audio. Así que cada vez que se me ocurría una chorrada, sacaba el móvil y la grababa.
La primera es un apunte para un poema. Habla del final de las cosas que importan, de que el verdadero final no es un impacto, una mala noticia, una separación... El verdadero final es algo mucho menos llamativo. Un proceso largo, natural, sin pirotecnia (por lo menos en su ultimísima etapa), en el que la tristeza se va agotando. Y quien dice tristeza dice cualquier sentimiento. Lo que fue se vacía, se extingue lentamente hasta dejar de ser. Hasta dejar de importar. Es difícil llegar a ese estado en el que algo o alguien nos deja de importar, pero a veces sucede. Hablo de eso (muy sucintamente) con palabras entrecortadas porque acabo de subir una cuesta de unos 500 metros a toda hostia y estoy en deuda de oxígeno y con el corazón a 130 pulsaciones.
La segunda habla de las personas que nos influyen.
La tercera es una idea para un cuento.
Añadido después de oírlas. Vaya, además de la entonación de iluminado que me gasto, no se entienden un pijo. Entre que vocalizo perezosamente, el viento, la respiración que me falta y la conversión de archivo de sonido Nokia a mp3, no me cosco ni yo. Me pasa igual que con mi caligrafía cuando tomo notas durante una entrevista. Su legibilidad caduca rápidamente y debo transcribirlas pronto al ordenador, a riesgo, si no lo hago mientras están frescas en mi memoria, de tener que inventármelas (recrearlas, dicho piadosamente). Transcribo pues aquí mis propias palabras, en un ejercicio de histrionismo vanidoso y autorreferencial que ya ni siquiera me sorprende, pues de un tiempo a esta parte hasta me hago fotos en bolas.
Final. Apunte para un poema. El final, el verdadero final de algo, sea una relación, sea una vida, no es algo dramático, súbito. Incluso un accidente de tráfico. Un accidente solo es el principio de un duelo. El verdadero final es una extinción que se demora... hasta dejar de ser.
Oráculos. Yo tengo mis oráculos. Todo el mundo los tiene, pero yo no los he elegido. Por eso no corro el riesgo de que me digan lo que quiero oír.
Salvación. Idea para un cuento. Él no se lo ha dicho, probablemente nunca se lo diga, pero se ha propuesto salvarla con la distraída dedicación del que tacha un recado en la agenda.


Yo hubiese titulado este post "Psicofonías".
Me gusta cómo recitas "Salvación" :)
Tienes una voz muy muy muy joven.
una vez escuché una psicofonía acojonante, que todavía me pone los pelos de punta. fue una grabación en un cementerio. se escuchaba a duras penas, después de muchos filtrados y con un ruido de fondo exasperante, una vocecita de niño que decía: "¿y yo qué hago aquí?"
tu título es mejor. lo cambio.
¡Ah! No quiero estar de acuerdo con lo de la extinción que se demora.
Yo también escuché ese archivo de sonido. Era una cría y luego no podía dormir por las noches del cague que tenía.
A mí me gustaba más "Evanescencias".
Es una extinción a cámara lenta. Cuando pierdes algo, no lo pierdes inmediatamente. El proceso va más o menos así. Primero lo pierdes físicamente, luego espiritualmente, luego ontológicamente. No sé qué coño quiere decir ontológicamente, pero suena a que sé de lo que hablo.
La etapa de la pérdida física es mucho más rápida que la espiritual. A veces empiezas a perder espiritualmente mucho antes de que se produzca la pérdida física, como preparándote o propiciando. Y ahora hablo como un puto libro de autoayuda. ¡Y yo quería escribir un poema!
¡Me lías!
pues ahora se queda como está.
Ya, entiendo perfectamente lo que quieres decir. Pero todos los finales no son así.
¿A qué te refieres cuando dices "cuando pierdes algo"? Porque si yo pierdo un billete de 50 euros, no lo pierdo espiritualmente, sólo físicamente. Y, desde luego, la pérdida no es paulatina.
Si te refieres a la pérdida de sentimientos, es cierto que el final nunca es abrupto. O sí. Quizás un desengaño brutal pueda llevar a pasar del amor al odio en cuestión de segundos. O no.
Y en cuanto a la pérdida de alguien, a veces, un accidente sí es el final. Por ejemplo, una persona que no tenga a nadie que lo llore.
Joder, qué berenjenal me he montao yo sola. Tú ni caso, a por ese poema. Y si te lías, hazte más fotos en pelotas, que eso relaja :P
tienes razón, todos los finales no son así. pero mis finales sí son así, cada cual habla desde su inexperiencia. o da palos de ciego desde su experiencia.
paso del poema, me voy a la ducha con la cámara.
¿Tienes quien te enjabone?
sí que tengo, pero la ducha es grande. hay sitio.
aunque es muy probable que mañana, después de que manoli lea esto, no haya nada (por lo menos nada colgante) que enjabonar.
Tengo que probar eso del telefono como grabadora de ideas, normalmente a mi se me van todas por la boca y ahí se quedan luego, en el eter, eso de que se queden grabadas puede ser interesante.
La poesía (en general) parece en nuestros días más atraída por las perdidas que por los hallazgos, también nos encontramos billetes de 50 (pocos) y cosas maravillosas que merecen ser cantadas, fíjate si no en el jabón (manoli va a dejar que sea goran quien te enjabone con sus pezuñas en adelante)
qué madrugador, juanjo.
prueba lo de grabar. es muy práctico.
Me he propuesto ponerme las pilas, a ver cuanto me dura. Probaré lo del buzón de voz, aprenderé primero, ya me voy acostumbrando a llevar una libreta pequeñita en el bolsillo para ir apuntando, y hasta la uso.
La verdad que sí, no se entiende una mi...nima parte. Pero al menos se escucha una voz que, aunque entrecortada, es dulce, es bonita, suena bien.
De acuerdo en gran parte con los finales. A veces sólo te das cuenta cuando termina de finalizar, y no en los principios, con lo que no puede ser algo brusco. Te das cuenta después.
Me ha gustado la salvación. A ver si tacho hoy ese recado en la agenda. Hoy lo tacha alguien por mí, que la tengo tan vacía y tan llena...
Cuántos dices que caben en la ducha...?
al fondo hay sitio!
http://es.youtube.com/watch?v=oHqFg_lk43c
(gracias, rober).
Eh, no, Marilia. Yo lo pregunté primero, jo.
:P