Me iba a la cama, pero he recordado que esta mañana grabé una psicofonía durante mi paseo con Goran y la recupero aquí antes de acostarme. Va sobre mi padre, claro. Me temo que voy a estar bastante monotemático durante unos días. El caso es que el hospital Naval, donde murió (habitación 716) está en la ruta que hago con el perro. Y es inevitable mirar esa mole que emerge de la pinada, buscar su ventanal o el rellano de la escalera de incendios donde yo salía a tomar el aire cuando era demasiado irrespirable la certeza. Y acordarme de cosas...

A veces no volvía en toda la noche, y a veces, cuando volvía, registrábamos los bolsillos de su chaqueta y estaban repletos de sobres de cromos.