Muss es sein?
el 14 abr En: Sucesos - 5 comentarios
Desde el primer día de la ocupación, los aviones rusos volaban durante toda la noche sobre Praga. Tomás se había desacostumbrado a aquel ruido y no podía dormir.
Daba vueltas en la cama mientras Teresa dormía y se acordaba de lo que había dicho hacía tiempo en una conversación intrascendente. Estaban hablando de su amigo Z. y ella afirmó: «Si no te hubiera encontrado a ti, seguro que me hubiera enamorado de él».
Ya en esa ocasión aquellas palabras le produjeron a Tomás una extraña melancolía. Y es que de pronto se dio cuenta de que era mera casualidad el que Teresa lo amase a él y no a su amigo Z. Se dio cuenta de que, además del amor de ella por Tomás, hecho realidad, existe en el reino de lo posible una cantidad infinita de amores no realizados por otros hombres.
Todos consideramos impensable que el amor de nuestra vida pueda ser algo leve, sin peso; creemos que nuestro amor es algo que tenía que ser; que sin él nuestra vida no sería nuestra vida. Nos parece que el propio huraño Beethoven, con su terrible melena, toca para nuestro gran amor su «es muss sein!» (¡Tiene que ser!).
Tomás se acordaba del comentario de Teresa sobre el amigo Z. y constataba que la historia del amor de su vida no iba acompañada del sonido de ningún «es muss sein!», sino más bien por el de «es kónnte auch anders sein»: también podía haber sido de otro modo.
Hace siete años se produjo casualmente en el hospital de la ciudad de Teresa un complicado caso de enfermedad cerebral, a causa del cual llamaron con urgencia a consulta al director del hospital de Tomás. Pero el director tenía casualmente una ciática, no podía moverse y envió en su lugar a Tomás a aquel hospital local. En la ciudad había cinco hoteles, pero Tomás fue a parar casualmente justo a aquél donde trabajaba Teresa. Casualmente le sobró un poco de tiempo para ir al restaurante antes de la salida del tren. Teresa casualmente estaba de servicio y casualmente atendió la mesa de Tomás. Hizo falta que se produjeran seis casualidades para empujar a Tomás hacia Teresa, como si él mismo no tuviera ganas.
Regresó a Bohemia por su causa. Una decisión tan trascendental se basaba en un amor tan casual que no hubiera existido si su jefe no hubiera tenido la ciática hacía siete años. Y aquella mujer, aquella personificación de la casualidad absoluta yace ahora a su lado y respira profundamente mientras duerme.Estaba ya bien entrada la noche. Sentía que le empezaba a doler el estómago, tal como solía ocurrirle en los momentos de angustia.
La respiración de ella se transformó una o dos veces en un suave ronquido. Tomás no sentía en su interior ninguna clase de compasión. Lo único que sentía era la presión en el estómago y la desesperación por haber regresado.


"Una posibilidad infinita de amores no realizados por otros hombres..." Quizá sea verdad. Aunque muchas verdades duelan. Y hay verdades que mejor no decirlas. Cuando no sacas nada positivo y duelen, de esas hablo. ¿El silencio es una mentira...?
Las historias de casualidades... ¿O son de causalidades...? ¿Quién no ha pensado cómo ha surgido algo...? Siempre pudo haber sido de otro modo si no...
Está en mi lista de libros a leer. Lo que no sé es para cuándo. Pero que lo voy a hacer, seguro. Bueno, sí se cuándo: cuando pueda.
Que hoy toca descanso, al menos por la mañana! (por la tarde toca volver a los trabajos forzados...) No se rinde al cien por cien dándolo todo a cada momento. Jo, es que las guardias de tantas horas dejan a una "baldá"...
Besos
ufff¡ que lectura más intensa. Me asaltan infinitas posibilidades. A lo mejor el amor de tu vida te llega porque ha de llegarte, y cuando lo hace así lo piensas. Luego el tiempo lo emborrona todo y lo emputece todo y al final, ese amor, que era el amor de tu vida, deja de serlo.
A lo mejor el mejor amor, el de verdad, el que sería el amor de tu vida, no llega nunca. Anda por ahí perdido, intentando encontrar al amor de su vida, que eres tu, y acaba conformándose con uno que llegó despues de muchas casualidades. A lo mejor el amor no es más que una mera casualidad.
A lo mejor el amor de nuestra vida es esa persona que realmente nos complementa, nos comprende y se pasa el resto de su vida mirandonos con la boca abierta y con los ojos como platos alucinado solo por estar en nuestra presencia.
El problema es que, probablemente, esa persona que se mantenga en un estado perpetuo de alucinación y embobamiento con respecto a nuestra persona, simplemente no exista.
Y es que el amor es hermoso pero éfimero. Nunca dura lo suficiente, y es una auténtica putada- besitos
Muy buen relato dejas ideas que tocan dentro...para pensar, te destaco este párrafo que me tocó especialmente.
"se dio cuenta de que era mera casualidad el que Teresa lo amase a él y no a su amigo Z. Se dio cuenta de que, además del amor de ella por Tomás, hecho realidad, existe en el reino de lo posible una cantidad infinita de amores no realizados por otros hombres."
buena guardia, umi.
bobitos nos deja el verdadero amor cuando llega, si llega... y con grandes palmos de narices cuando se va, globos.
saludos, ciudad-blog.
Esto de las casualidades me da una sensación de impotencia muy grande, pero, a la vez, puedo pensar que las casualidades también se pueden facilitar con un mayor número de probabilidades, y eso me anima a buscar mis propias casualidades.
Muchas veces, hablando con el ninio, nos damos cuenta del montón de casualidades que rodearon el día que nos conocimos. Casi me voy a casa antes de hora, casi voy acompañada por otro chico, casi tengo dinero para pagarme yo misma aquella cerveza y no me ha de invitar el desconocido que hay a mi lado en la barra y que ahora me presta su ordenador para escribir por aquí...
Hay quien piensa que las cosas ocurren porque "tenía que pasar", pero yo no lo comparto. Va bien para las cosas malas, pero prefiero pensar que hay millones de posibilidades de futuro y que cualquier chorri-acción mía o de cualquier otro las puede variar.
Y que Tomás y la otra tuvieron suerte, que quizá el capullo que le hubiera tocado a ella o la tontaca que le hubiera tocado a él estaba ahí al lado, agazapado esperando la oportunidad, y ellos dos se han encontrado. :P (jo, que me pongo tienna)