No muy alto, no muy lejos
el 18 abr En: Retratos - 2 comentarios
No tenía ni idea de que Kapuscinsky escribió poesía. Pero no me sorprende. Uno de los grandes periodistas, de los que permanecían en los lugares cuando ya no eran noticia, para así poder contarnos la verdad más allá de los titulares y la urgencia; su verdad; una verdad incompleta, subjetiva y fragmentaria, y si me apuras hasta equivocada en ocasiones, pero honrada. Sin duda la poesía afila los ojos. Y con los ojos bien abiertos somos más compasivos con los que merecen nuestra compasión. Y más severos con los que merecen severidad. Y, además, de alguna forma misteriosa, la poesía es capaz de convertir algo tan perecedero como una noticia en otra cosa, no sé en qué, pero en algo que, profundamente enraizado en el tiempo, en su época, se independiza del tiempo y trasciende su época. Pienso en los Despachos de guerra de Michael Herr. Nadie ha contado la guerra de Vietnam como Herr. Contándola bien, con honradez y ojos afilados (bueno, y con las pupilas dilatadas también, en su caso, porque era tan fumeta como cualquiera de los marines con los que vive y a los que retrata), no solo cuenta Vietnam, cuenta todas las guerras; del mismo modo que Kapuscinsky contó en El Sha todas las revoluciones, sublimadas en la revolución iraní. No se debería pedir otra cosa a un periodista, salvo honradez y ojos afilados. ¡Qué difícil!
Un hombre mayor
levanta un dedo
que ha mojado con la lenguamira de dónde sopla el viento
después se sitúa
según la dirección del aire
y sale volandono muy alto
no muy lejos


En teoría nada tenemos que perder, salvo la vida. La vida que está igualmente condenada a perecer, qué más da antes o después.
Da más antes si los hay que velan por ti.
Nada da después si no te esperan con el epitafio en mano, cosa improbable porque aquel que siembra esperanza, siempre tendrá alguien que le vele.
Pues esperemos que de cada 10 periodistas al menos uno solo conserve esa honradez y esos ojos afilados. Bonita poesía. Besos