Incendio, rejas, brasero, muertos, bomberos, tardanza, indignación, vecinos, condolencias, desmentidos, autopsias... Yesca de una noticia que será calcinada por las siguientes noticias, por el periódico del día siguiente. Y de repente esto...

Los vecinos se afanan por describir a la familia como normal y trabajadora, en especial el padre, temporero, aficionado a la caza y a los galgos. La policía no ha reparado en eso: en el patio trasero del adosado hay cuatro galgos de Antonio a los que nadie ha prestado atención y no paran de ladrar. En el porche, también ennegrecido por el humo, hay un tendedero caído con ropa mojada, ropa que ya nadie se pondrá.

Vía: El País

Perduran los detalles: galgos que ladran, ropa tendida. Resonancias ignífugas de la tragedia.