Recomiendo este texto y este blog:

Leo y estoy de acuerdo:

En efecto, hace un par de días que se ha descubierto al monstruo, pero los expertos son expertos en apresurarse y por el reportaje figuran estas lindeces analíticas: Max Friedrich, psiquiatra infantil, dice que Sigmund Freud desarrolló con su hija la teoría de la represión, que muestra cómo los individuos son capaces de no ver lo que no quieren, "que esta teoría venga de un austriaco no es ninguna casualidad: somos expertos".

Sí, sí. Otros "expertos" le echan a Friedrich una mano: "Lo típico austriaco es el asunto de la autoridad, que viene de la época del imperio" comenta Leonardo Shey, psicoanalista austro-argentino, que ejerce en Viena. (...)

En fin, todo un ejemplo de hasta donde llevan las prisas y el afán de notoriedad cuando se trata de poner etiquetas a algun caso, que me ha recordado mucho a algunos profesionales kamikaze que hacen diagnósticos y elaboran ideas peregrinas en menos que canta un gallo.

Ahora bien, me gustaría romper una lanza en favor de mi colega, el periodista. La gente quiere saber. Y quiere saber ya. Por eso, entre otras razones, compra el periódico. Al periodista le toca desbrozar la realidad cuando aún no es el tiempo de la verdad. Con el cierre encima, con un redactor jefe cabrón encima, con gente intentando engañarle o contando una versión sesgada (a mala leche, o porque piensan que están en posesión de la verdad) de lo que está pasando, encima... Lo cual es arriesgado. Y jodido. Y frustrante. En fin, es su curro. Y a veces, muchas veces, queda como el tonto de la película. O el que se aprovecha. El que exagera. El que no se entera. El que no tiene los conocimientos de un especialista en la materia. El que mete la pata. El que simplifica. El que tergiversa.

Lo triste, y también lo interesante, es que cuando ya ha pasado el tiempo de los periodistas y de los sesudos seudoexpertos a los que muchas veces recurre el periodista, porque los tiene a mano y se prestan, en fin, cuando llega el tiempo de la verdad —ese matiz— a poca gente le interesa saberla.