El tiempo de la verdad
el 2 may En: Sucesos - 3 comentarios
Recomiendo este texto y este blog:
Leo y estoy de acuerdo:
En efecto, hace un par de días que se ha descubierto al monstruo, pero los expertos son expertos en apresurarse y por el reportaje figuran estas lindeces analíticas: Max Friedrich, psiquiatra infantil, dice que Sigmund Freud desarrolló con su hija la teoría de la represión, que muestra cómo los individuos son capaces de no ver lo que no quieren, "que esta teoría venga de un austriaco no es ninguna casualidad: somos expertos".
Sí, sí. Otros "expertos" le echan a Friedrich una mano: "Lo típico austriaco es el asunto de la autoridad, que viene de la época del imperio" comenta Leonardo Shey, psicoanalista austro-argentino, que ejerce en Viena. (...)
En fin, todo un ejemplo de hasta donde llevan las prisas y el afán de notoriedad cuando se trata de poner etiquetas a algun caso, que me ha recordado mucho a algunos profesionales kamikaze que hacen diagnósticos y elaboran ideas peregrinas en menos que canta un gallo.
Ahora bien, me gustaría romper una lanza en favor de mi colega, el periodista. La gente quiere saber. Y quiere saber ya. Por eso, entre otras razones, compra el periódico. Al periodista le toca desbrozar la realidad cuando aún no es el tiempo de la verdad. Con el cierre encima, con un redactor jefe cabrón encima, con gente intentando engañarle o contando una versión sesgada (a mala leche, o porque piensan que están en posesión de la verdad) de lo que está pasando, encima... Lo cual es arriesgado. Y jodido. Y frustrante. En fin, es su curro. Y a veces, muchas veces, queda como el tonto de la película. O el que se aprovecha. El que exagera. El que no se entera. El que no tiene los conocimientos de un especialista en la materia. El que mete la pata. El que simplifica. El que tergiversa.
Lo triste, y también lo interesante, es que cuando ya ha pasado el tiempo de los periodistas y de los sesudos seudoexpertos a los que muchas veces recurre el periodista, porque los tiene a mano y se prestan, en fin, cuando llega el tiempo de la verdad —ese matiz— a poca gente le interesa saberla.


ayyy, si el bueno de Sigmund levantase la cabeza que de collejas le iba a dar a media profesión de esos pseudo-psicoanalistas que andan por ahí sueltos inventándose estupideces.
Que malo es querer hacerse famoso en cinco minutos, porque vale que el periodista es lo que tiene que hacer, servir algo rápido e inmediato, pero el "sr experto", ese no tiene perdón.
Bicos
...no sólo el hombre no ve la verdad porque no la quiere ver... el hombre no puede ver lo que no conoce. De otra parte, la gente no quiere saber, sólo quiere enterarse, pues si supieran alguito de lo que leen muchos ideas y paradigmas serían parte del pasado y nuevas ideas y paradigmas surgirían a diario.
Por ahí andan diciendo que la verdad nos hace libres... pero el hombre jamás la ha querido ver ni encontrar pues de hacerlo o intentarlo sólo encontrará que la respuesta a su pregunta es una sola desgracia...
Los medios cuentan verdades a medias, pues no hay absolutos, pero lo más triste es que casi todas esas verdades tienen vicio. Sí, vicio de empresa, de política, de coerción; vicio de economía y superviviencia... cada quien tiene que llenar su mesa y cazar su alimento y en estos tiempos done la presa es lo que otros hacen cualquier cosa sirve, no sólo como verdad sino que herramienta miesa de superviviencia o muerte.
Así que sólo queda la idea del novelista, la de contar sin prevención ni recaudo; contar por amor a esa verdad (inexistente) que únicamente existe en el tiempo y el espacio de los hombres; verdad inútil digna de rechazo y que en la mayoría de los casos no admite ni permite duda y que no enfrenta la acción ni la reacción.
A la larga, la verdad no es más que un hilo de palabras que todos quieren conocer, pero que le tienen terror a enfrentarla, es por eso que es mejor no saberla y la solución es la de hacerse el tonto. Vil reflejo de la realidad, muestra vil de a humanidad...
Hasta prontoooo
hasta pronto, viajero. y gracias por tu hilo de palabras.