Mi madre, una tortilla de patatas.
Manué, los cristales graduados irrompibles de las gafas para jugar al baloncesto.
Manoli, gafas de sol, un mexicano con abundante guacamole y Persépolis, de Marjane Satrapi.
Su y su ingeniero, botella carísima de Ribera del Duero.
Desco, moscas radioactivas y una mantis religiosa (que aún estoy esperando).
Rober, mapa oficial a escala 1:25.000 del Campo de Cartagena, Instituto Geográfico Nacional, mi tumba perfectamente visible.
MI jefa, me manda a NY a entrevistar a un premio Nobel.
Alexei, Marijoe, Víctor, Cris, Nuria, Chipi... conspiraron para hacerme feliz.
Sigo siendo un paranoico al revés.
Y ya está, ya pasé el trago, ayer volví a cumplir 39 (+3).