Javier Bardem, en boxers negros y con un empalme más que evidente, se empeña en morrearme. Consigo escabullirme. Me despierto con sensaciones encontradas.

Llevo varias noches soñando con zombis. Estoy leyendo Guerra Mundial Z, de Max Brooks (hijo de Anne Bancroft y Mel Brooks), un libro de zombis. Tengo coartada: debo entrevistar al autor. Para mi sorpresa, estoy disfrutando del libro. Fenomenalmente escrito. Una parábola del paranoico y conspirativo mundo actual. El único problema es que sueño con zombis (lo de ayer de Bardem fue una excepción, un oasis pansexual en mitad de un cenagal de espesa sangre marrón). Y por las noches hace mucho calor. Y me despierto sudado. Y cuesta volver a dormirse.

Entre zombis y un Bardem retozón, me quedo con Bardem. ¿Mi subconsciente está saliendo del armario?