—Ya no confío en mi cámara, no me fío de lo que veo, ni de lo que oigo. No me fío ni de la casualidad. Simplemente no me fío. Esta fotografía fue una casualidad. ¿Lo crees o no lo crees? Es verdad, te lo digo yo, fue una casualidad, estuve muy atento… ¿Me crees?
—Que sí, joder.
—Aún así yo no me fiaría. Pero hay que creer en algo ¿no?

Texto y fotografía de Carlos Carrión | vía Público.