Susana ha conseguido por fin casa para Pepe. Pero ayer se encontró a este caniche en mitad de la carretera, quieto y alelado. Mi hermana paró el coche, detuvo al tráfico y se lo llevó de allí antes de que fuese atropellado. Entre Su y Cris lo bañaron concienzudamente y lo pelaron. Es mayorcico, bastante estoico, pero no tan triste o deprimido como parecía. Me pregunto si la crisis está aumentando el número de mascotas abandonadas. O si el nivel de hijoputez de la raza humana es el habitual por estas fechas vacacionales.