Sesión de fotos fraternal para regalarle un retrato a nuestra madre. Después de una docena de intentos, poses fallidas y mi legendaria habilidad para fastidiar la foto por poner cara de palo (lo que me cuesta sonreír delante de una cámara), estamos todos guapísimos, los cuarentones, los treintañeros y la criaja.

Por la izquierda, Víctor, Cris, Rober, Su y Laluz.