Te dejaste llevar
el 13 may En: Sucesos - 8 comentarios
Lo que más me jode es la falta de consideración hacia los demás, la poca vergüenza, el inmenso egoísmo de palmarla con 51 tacos y ahí os quedáis. Vale que ya eras un zombi desde hacía décadas, pero tío, ¡tío! Mis primeros besos, mis primeros cubatas, mis primeras intuiciones de lo que de verdad era la poesía... Y la poesía no eran los libros negros de Visor o las traducciones de Hiperión que me dejaban frío, salvo excepciones, por mucho que me esforzase como aplicado lector, eran el sitio de mi recreo, la chica de ayer, una décima de segundo... Yo tuve quince años, tuve veinte años. Y eras como mi hermano mayor, mamonazo. Y me jode que te mueras, por mí, claro, más que por ti. Aunque bien mirado, ya era irrecuperable lo de tener quince años, veinte años. Pero hoy es más irrecuperable, si cabe. Mucho más.


¨Aunque bien mirado, ya era irrecuperable lo de tener quince años, veinte años. Pero hoy es más irrecuperable, si cabe. Mucho más.¨
Justo lo que pensé ayer, eso pensaba hasta que después de escuchar los ¨temas¨en bucle, me achiqué hasta sentirme viva, porque había cambiado en varias horas, y a veces, los cambios, ni asustan ni son tan malos como los pintan. Así que a más irrecuperable, más probabilidad de que de un giro y vuelva, con más fuerza (tanta fuerza contenida da para libros).
Antonio Vega era como el palo del azúcar de algodón, recogía lo más dulce dando vueltas y más vueltas, sólo le falló el color.
Gran canción, Gran tipo, Grandes recuerdos!
No volveremos a tener esa edad pero... si podremos sentirnos como si la tuvieramos gracias a todas esas canciones que nos ha dejado.
qué chulo lo que has escrito, psikke.
en otro orden de cosas, me acordé mucho de ti la noche del gol de iniesta. sospecho que tus gritos despertaron a las ardillas en cierto bosque...
catilla, también en otro orden de cosas, me gusta mucho tu abrigo rosa. que se me olvidó decírtelo.
Jajajajaja Laluz...
sabes? a mi me encanta muchísimo mi abrigo rosa... pero no todo el mundo sabe apreciar ese abrigo... a lo mejor debería empezar a catalogar a la gente en base a si entiende y le pilla el punto ese abrigo rosa. (creo que debería escribir un post...)ç
Besazos!!!
Hace algo más de un año le hice unas fotos para Rolling Stone. Me dijeron que Antonio era impredecible y quizás no acudiría. Fue en un ensayo general con la Orquesta Sinfónica de RTVE. El tipo no aparecía y nadie sabía donde estaba.
Finalmente acudió y le vi. Tenía aspecto limpio e iba encorvado como un anciano. Por ahí rondaban algunos músicos importantes, como los de Golpes Bajos, La Unión y otros grupos. No parecía que le hicieran mucho caso, ni que hablaran con el.
Se acercó al escenario de manera insignificante, sin casi levantar la cabeza y sigilosamente volvió a desaparecer. Yo me preguntaba si conseguiría hacerle una foto. Me impresionó su aspecto tan frágil.
El ensayo general empezó y me daba la sensación que el Sr. Antonio Vega había decidido desaparecer.
Llegó el momento de su canción “Lucha de Gigantes”, la orquesta se puso a tocar con estricta sensibilidad. Su primo, Nacho Vega, bajo un tenue foco azul tocaba a un lado la guitarra. Conmovido por la orquesta con las primeras notas de la canción, entre la oscuridad, vi aparecer súbitamente a Antonio Vega con un torpe paso lento. Pensé que con su aparente debilidad, de ninguna manera alcanzaría el micrófono del centro del escenario en el instante que debería empezar a cantar. Llegó al punto en cuestión y se colgó una guitarra. Una luz sutil y cenital le iluminaba desde atrás. Se dio la vuelta suavemente acercándose al micro para justo llegar en el momento decisivo del colofón y pronunciar cantando “lucha de gigantes”, con tal emoción, que corrió por mi piel y por mis huesos una descarga eléctrica. He visto muchos conciertos, muchos músicos, muchos artistas, pero este señor inundó la sala con una palpitación de otro mundo, era supremo. Me estremeció tanto que me temblaban las piernas.
Yo no soy fan de nadie ni jamás lo he sido. Este tipo hizo que en mis ojos aparecieran lágrimas. Esperé hasta que acabó todo el ensayo general e intenté buscar el momento, entre las desapariciones, de pedirle al Sr. Antonio Vega el hacerle la foto. Aceptó amablemente y conseguí una foto en el mismo instante, sin poder tener tiempo de preparar la iluminación. Le di la mano y las gracias con las piernas temblorosas. Nadie me ha causado tal sensación.
Al salir del teatro mi corazón me dijo que le esperara en la calle, necesitaba acercarme a el. Esperé y esperé hasta que volví a ver al Sr. A. Vega, le seguí por detrás hasta un aparcamiento. Caminaba humildemente despacio apoyado en una mujer. Me había imantado. Nunca me ha sucedido. En el recorrido al salir, se encontró con su primo que tomaba una copa a la puerta de un bar. Se saludaron 5 segundos, palmadita en la espalda, y continuó el trayecto arrimándose a la pared buscando su protección. Solo quería decirle: “gracias por su música”. No me atreví. Estaba sobrecogido y emocionado. Se marchó en un coche, engullido por el asiento del copiloto casi sin dejarse ver.
No parecía nadie importante, sin embargo era único, tenía un halo especial que le envolvía y que me caló hondo. Desde entonces tengo todos sus discos.
me has emocionao, compañero.
http://www.youtube.com/watch?v=6OXJR4NyD74
Lo vi en la Unión en su último concierto. Al verlo en la bodega Lloret tomando algo, pensé que no podría cantar. Pero me equivoqué. Se subió al escenario. Estaba mucho mejor "en directo" que en "vivo", porque el concierto fue magnífico. Me encantó escucharlo. Nos quedan para siempre sus canciones.