Y fui a Madrid. Y me robaron el móvil (mi querida blackberry). Y entrevisté a un sir. Y estuve con Carrioncito. Y nos dimos una vuelta. Y vimos esta fachada.

Y Carrión me dijo: "Se nota que lees... yo he pasado por allí muchas veces y nunca me había fijado en el nombre del local. Soy un negado lector... miro sin leer... al contrario que tú... miras leyendo e incluso lees mirando. Por tanto podemos decir que tu serías un leyente mirón y yo un simple mirón".

Y yo le contesté: "Tú nunca seras un simple mirón. Y me das mil vueltas mirando y, lo más importante, viendo".

Y le compré un ágata morada a Manoli. Y en el tren de vuelta conocí a una peluquera enamorada que le decía a su novio: "Nene, te quiero. Eres el hombre de mi vida, nene".

Ella no tenía fatigas del querer.