Aún más turbulento y suicida era Alejandro Obregón. (...) Era un pintor nacido en Barcelona en 1920. Su familia era propietaria de una fábrica textil en Barranquilla y del hotel de lujo de la ciudad, el Prado. Casado y divorciado varias veces, y tan atrayente para las mujeres como Cepeda, Obregón era el arquetipo del pintor apasionado, y a mediados de los cuarenta su reputación iba en aumento. (...) Sus hazañas son legendarias en Barranquilla: enfrentarse sin ayuda de nadie a varios marines estadounidenses después de que maltrataran a una prostituta; comerse el gran grillo amaestrado de un compañero de copas de un solo bocado; romper la puerta de su bar favorito a lomos de un elefante alquilado en un circo local; hacer de Guillermo Tell con sus amigos utilizando botellas en lugar de flechas; disparar a su perro predilecto un tiro en la cabeza después de que quedara paralizado tras un accidente, y decenas de anécdotas más.

Gerald Martin, Gabriel García Márquez, un mago, Debate