Cabo Tiñoso
el 20 sep En: Postales - 2 comentarios
Carrioncito y la Chiqui, de visita por casa, haciendo el ganso en la batería de costa de Cabo Tiñoso, una de las excursiones que hicimos este fin de semana de inmersión cartagenera.
Soy un periodista que huye de las noticias
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Carrioncito y la Chiqui, de visita por casa, haciendo el ganso en la batería de costa de Cabo Tiñoso, una de las excursiones que hicimos este fin de semana de inmersión cartagenera.
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Sí, sí... estuvimos allí impregnados en todo momento de la hospitalidad de Manoli, de Manuel, de Goran y de uno de los mejores escritores contemporáneos; C. Manuel.
Sí, sí estuvimos allí mimados por una mujer extraordinaria donde las haya, con un corazón que no la cabe, una mujer de las de verdad, una mujer realmente importante y decimos importante por ser como es, por todo lo que ella significa y continuamente hace. Una mujer muy especial, de los pies a la cabeza.
Sí, sí, mimados por varios frentes, Manuel nos deleitaba con su rabiosa juventud, Goran con su magnifico porte que llena cualquier estancia con su fidelidad y ternura y por supuesto; C. Manuel que dulcemente nos infiltró como Gregory Peck, Antony Quinn y David Niven en los Cañones de Navarone, llevándonos a lo profundo de las sensaciones y guiándonos hacia visiones espectaculares en el cabo Tiñoso, contándonos historias de horizontes que pierden un grado cada kilómetro, caminatas serpenteantes con su hijo desde una cruz de hierro actualmente partida, historias de cañonazos, de tumbas, de playas afrodisíacas, de romanos y cartagineses, de la gran guerra y un largo etc. No existe nada mejor.
Comidas elaboradas poniendo en la mesa todo el cariño, noches con ron collins y mojitos presidiendo la amistad, partidos de fútbol con todos los ingredientes; tensión, risas, gritos, bocatas, descargas de adredalina, cervezas, y por supuesto... victoria.
Como Indiana Jones, no bastó con tantas sensaciones y nos brindaron con un recorrido nocturno en busca del misterio de un pueblo fantasma. No se podrá olvidar el espectáculo al salir de un túnel y encontrarse con una cuidad caída de Marte. Jamás hemos visto nada parecido.
Acogidos en una casa delicadamente decorada y ofreciéndonos todo lo que tenéis y sois... os echamos ahora de menos.
Nuestra eterna gratitud, amigos.
Mª Angeles y Carlos.
jejeje... bueno, el pueblo fantasma ya es tan fantasmal que ni siquiera existe (¡mi iglesia desacralizada, derruida para siempre!, escombros de mi infancia). el partido acabó en victoria, pero quizá hubo demasiada tensión... los ron collins hubieran estado mejor sin la visita del maldito roedor... pero bueno, nada es perfecto... y aceptar la imperfección es un buen principio para ser feliz (además de tener un camión o un tractor amarillo).
abrazos y besos de los manueles. hay que ir preparando la próxima.