-¡Cómo están las zulúes, señor Freeman!
-¡Qué me va usted a contar!
-Esos culos respingones, ese porte de reinas de Saba, esas teticas como muffins de chocolate...
-¿Ha venido a Sudáfrica a entrevistarme o qué? ¿No me va a preguntar nada de Mandela, de Invictus?
-Luego, luego, que la peli es un tostón y a mí la que me gustó es Cadena Perpetua.
-¿Cadena perpetua? No recuerdo esa peli.
-Sí, hombre sí, de un negro que lo condenan a cadena perpetua y llega Tim Robbins y se hacen amigos y el alcalde alcaide es un cabrón que evade impuestos y Tim Robbins hace un agujero con un martillo pequeñito y luego quedan en un pueblo de México...
-Ah, coño, The Shawshank Redemption.
-Es que en España titulan las pelis como les sale de la punta del nabo.
-¿Y qué quiere usted de saber de esa peli? ¡La hice hace un montón de años!
-Quiero saber qué tal por Zihuatanejo... ¿Mola?
-Nunca he estado en Zihuatanejo.
-¿No?
-Rodamos la escena en algún lugar del Caribe.
-¡Qué plancha!
-¿Por qué?
-Es algo personal, está en mi lista de lugares a los que hay que peregrinar... Zihuatanejo es un estado del alma, geografía mágica: la playa, la barca, el hotelito, la libertad... ¡Joder! Yo quiero ir alguna vez.
-Pues vaya, hombre, vaya. No se quede con las ganas.
-Es que a lo mejor no vale la pena ir porque no es como te lo imaginas.
-Nada es como te lo imaginas.